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sábado, 10 de noviembre de 2012

Miguel Ruiz: "Me encantaría que España pudiera ofrecerle a mi hijo un futuro digno"

Nombre: Miguel Ruiz Oses
Edad: 34
Profesión: Investigador (Físico)
Nivel de estudios: Doctor en Ciencias Físicas
Lugar de nacimiento: Santander (en realidad Valencia, pero soy cántabro..;)
País de residencia: EEUU

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Durante mi tesis doctoral realice diversas estancias en el extranjero que me permitieron conocer otras realidades profesionales y sociales en diversos países, sobre todo en Alemania. En la carrera científica siempre está muy presente la movilidad, y sin duda se ve como un aspecto positivo de ella, pero siempre es cierto que uno aspira a alcanzar una estabilidad en un buen centro de trabajo, y en un caso ideal, cerca de tu familia. En mi caso decidí “acomodarme” abandonando la inseguridad de la ciencia e incorporarme como investigador a un centro de I+D de un gran empresa. La verdad es que la experiencia aunque enriquecedora, resultó más que decepcionante al comprender lo que realmente significa hacer l I+D en España. Decidí cambiar de centro de trabajo aunque siguiendo ligado al I+D, y de nuevo la experiencia resultaba decepcionante.
Finalmente llegó un momento en que aunque dubitativo, empecé a convencerme de que debía probar en el extranjero. He de resaltar que había alcanzado un nivel de “acomodamiento” bastante alto. Vivía con mi novia, los dos trabajábamos y teníamos una vida sin estrecheces. Pero definitivamente los dos estábamos disconformes con muchas (MUCHAS) de las cosas del día a día en nuestra vida profesional. En ese punto me puse a buscar trabajo en diferentes laboratorios internacionales y conseguí una entrevista en un laboratorio americano que es donde estoy ahora.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Como ya he comentado antes sí. Aunque no tenía un contrato fijo, tenía una situación relativamente estable y con una posibilidad de futuro en la empresa en que me encontraba. Pero las ganas por experimentar cosas nuevas y la aspiración de conocer sitios mejores que me hicieran crecer  profesionalmente me hizo dar el paso de irme (evidentemente uno nunca sabe si va a ir a un sitio mejor o peor hasta que lo intenta).
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En España yo aspiraba a trabajar en I+D para poder amoldar mis conocimientos y  metodología científica de la mejor manera posible. Era consciente de que no iba a encontrar un trabajo “de lo mío”, lo aceptaba, pero con el tiempo comprendí que no estaba dispuesto a cualquier cosa y a cualquier precio. Las condiciones económicas eran buenas comparadas con mi entorno en España, pero ridículas fuera de nuestras fronteras.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Vivir y trabajar en EEUU es una experiencia dura en un principio y se va suavizando a medida que comprendes el sistema. Se trata de un país realmente hostil con los recién llegados, pero a medida que pasa el tiempo vas aprendiendo a desenvolverte  y el día a día se vuelve mucho más llevadero de lo que recuerdo de España. Supongo que ayuda el hecho de que hay mucha gente inmigrante por aquí y se crea mucha camaradería.
Por otro lado profesionalmente uno encuentra de todo, pero llama la atención que uno acaba desmitificando un poco a los americanos y su compromiso con el trabajo. No son todo lo que uno ha oído con anterioridad, eso desde luego. Pero el sistema funciona con una eficiencia mejor de la que yo había conocido hasta ahora.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
En la actualidad tengo un contrato postdoctoral de dos años del cual ya he consumido uno y medio. Cuando acabe el contrato y en función de mis méritos podre negociar por una extensión de un año más. Entonces tendré que buscar otro trabajo, en otra ciudad o quizá otro país. Por ello diría que las condiciones no son mucho mejores aquí que en España (de hecho no puedo decir ni siquiera que gane mucho más dinero), lo que sí es cierto es que mi formación aquí esta siendo inmejorable.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Claro que echo de menos España. El problema es que uno desconfía ya de un país que te da una de cal y una de arena. El sistema no parece estar montado de una forma consecuente. Antes el problema era la inestabilidad de una carrera científica ya de por sí inestable, ahora el problema es además el descredito al que se ha sometido a todo el sistema científico español. Resulta que cuando más se debería invertir en ciencia es cuando mas se recorta. El mensaje es peligrosísimo. No sólo dificulta volver, es que además los mejores científicos de España están ahora mismo tentados de abandonar el barco. Y son ellos los que están construyendo un tejido científico que nos permita volver al resto. La situación es realmente preocupante.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
A mí no me gusta culpar a los demás de todo, pero si es cierto que considero que España se ha gastado un montón de dinero en formarme para luego no darme otra opción que irme. Y eso no tiene ningún sentido. No podemos becar a la gente y que luego sean mano de obra cualificada en otros países. La cuestión es de una lógica aplastante, ¿no?
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí, claro que lo es. Pero también lo fue la experiencia profesional en España.  Todas las experiencias profesionales son útiles y contribuyen al crecimiento personal. La diferencia es que ahora siento que estoy en un circuito profesional realmente dinámico. En España no tenía esa sensación.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, claro que soy emigrante. Y dadas las circunstancias en que se encuentran otros inmigrantes por aquí no encuentro ningún motivo de queja por serlo. Este es un país de inmigrantes y tanto mi mujer como yo tenemos un status con unos derechos y obligaciones que nos hacen tener una vida digna y plena. 
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sí que siento frustración y sobre todo siento  pena por como se hacen las cosas. Cuando trabajaba allí estuve rodeado de profesionales como la copa de un pino. Gente joven súper preparada y capaces de todo pero que el propio sistema ponía en “lista de espera”. Hace falta un cambio de mentalidad a todos los niveles, pero sobretodo en los niveles de mando. España tiene un enorme potencial al que todavía no se le ha sacado el máximo provecho. Si después de todo lo que ha pasado como país está al nivel que está, es para soñar en positivo de lo capaz que es de alcanzar cotas más altas. Es cuestión de ser serios, creer en nosotros mismos, y ponerse manos a la obra.
¿Es usted un indignado?
Sí, lo soy. Pero desde hace muchos años. Desde que me fui de Erasmus con 20 años y empecé a comprender que la vida no era como yo creía. Había países no tan lejos de nosotros donde la gente tenía acceso a una vivienda antes que nosotros, tenían acceso a puestos de trabajo que nosotros no teníamos. Pero sobretodo empecé a preguntarme a cuánta gente en España realmente le importaba todo eso. A veces tenía la sensación de pertenecer a un país analfabeto por decisión propia. Orgulloso de su ocio y de sus paisajes, pero desinteresado por el progreso y sobretodo por la modernidad. España parece que disfruta renunciando a todas y cada una de las oportunidades históricas de modernización.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Sí. Pero realmente imaginaba dejar detrás de mí un país que me ofreciera la alternativa de volver. Ahora no lo tengo tan claro, tristemente.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Desde la humildad absoluta me encantaría ser capaz de volver a España y aportar algo a la sociedad. Me encantaría ser útil para los jóvenes, por ejemplo.  Ahora que voy a ser padre (si esto se publica ya lo habré sido) me encantaría que España pudiera ofrecerle a mi hijo un futuro digno. Una sociedad moderna, trabajadora, dinámica donde no encuentre algunos de los obstáculos que mi generación ha encontrado. Porque si sigue encontrando los mismos problemas que nosotros es que no hemos avanzado nada. Eso sería muy triste.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española.
Creo que vivimos momentos históricos donde los políticos son los que peor están saliendo parados. Se lo merecen y está en sus manos cambiarlo. Deben saber que las redes sociales están ahí para llevar la verdadera democracia a la calle y van a por ellos. Deben cambiar su actitud lejana al pueblo y ponerse las pilas. Deben asumir responsabilidades o apartarse a un lado. Desgraciadamente no veo a la mayoría de los políticos con capacidad de tomar decisiones “propias”. Los grupos de poder los tienen controlados, creo que esta mas que probado. Por ello es el pueblo el que debe reaccionar y de una vez por todas mandar un mensaje claro a la clase política. QUE GOBIERNEN PENSANDO EN EL PUEBLO!!!!!!!.

viernes, 27 de abril de 2012

Tamara Guirao: "Soy la tercera generación de emigrantes de mi familia"


Nombre: Tamara Guirao Espiñeira
Edad: 33 años
Profesión: Relaciones Internacionales
Nivel de estudios:  Máster / Dos primeros años de doctorado
Lugar de nacimiento: A Coruña, Galicia, España
País de residencia: Bretaña, Francia

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Cuando terminaba la enésima beca, dos personas que no se conocen entre ellas me enviaron la misma oferta de trabajo. Me costó decidirme,  envié la candidatura el último día a última hora y confirmé la entrevista también con poca antelación. Mi madre me dijo “Tú estudiaste para esto. Si te tienes que ir, te vas. Aquí no tienes nada”.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
En el momento de tomar el avión llevaba dos meses en paro.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En Relaciones Internacionales siempre somos muchos para pocas plazas y lo internacional deja de ser una prioridad en tiempos de crisis, lo que reduce la oferta. Las condiciones económicas no eran comparables a lo que me ofrecían en Francia (o en Bruselas, que era la otra opción), ni en términos de salario, ni de contrato, ni de responsabilidades.  Sin embargo, lo importante de mi decisión no era lo mucho que ganase o el ser fija, sino que me ofreciesen un proyecto que me motivase. Y para eso había que salir fuera.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Mi experiencia es atípica. Trabajo con gente de nacionalidades, edades y culturas muy diferentes, así que no puedo decir que esté sometida a la cultura laboral francesa. Respecto del día a día, he de decir que haber pasado aquí mi año Erasmus me ha dado ciertas ventajas, tanto lingüísticas como culturales a la hora de adaptarme.  Los franceses tienen una concepción de la intimidad muy diferente de la nuestra, el espacio personal es mayor. Nadie alza la voz y todos se tratan de usted. Si lo tienes en cuenta, el trato cotidiano se hace más sencillo.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?S
í. Aquí existe una legislación laboral que protege mucho al trabajador. Los Prudhomes (el tribunal de hombres prudentes) son un recurso  extremadamente efectivo en caso de conflicto, por ejemplo.  Las 35 horas te aseguran una calidad de vida.  El contrato indefinido es más sencillo de obtener y el nivel superior de estudios no es un defecto sino un valor. De todos modos, hablo de mi experiencia, y desde la misma puedo decir que si la crisis continúa, las cosas se harán más difíciles en este país.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echo de menos a mi familia y a mis amigos. Me faltan el mar y la comida, y hasta las horas extra de luz.  Llegué aquí con la idea de pasar dos años, ganar experiencia y volver a casa. Tras tres años,  asumo que el momento de regresar todavía no ha llegado, ni sé si llegará. Mi profesión no tiene apenas reconocimiento en España y la mentalidad tendría que cambiar mucho para que se deje de vernos como “esa chica que habla inglés y puede vender aspiradoras en Arabia Saudita”.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
No sé si hablar de culpa o de pérdida. El Estado Español, la Universidad e incluso Galicia han invertido en mi formación durante más de 10 años. Cuando un futbolista sale de la cantera a un equipo grande, el grande le paga al primero los derechos de formación.  Si las becas son una inversión ¿por qué es otro país el que se lleva los beneficios? 
¿Considera positiva su experiencia actual?S
í. Cuando jugaba al baloncesto, chupé mucho banquillo. Cuando salí de la Universidad, con mis postgrados y mis idiomas, tenía la misma sensación. Todavía no he llegado a la ACB, pero juego de titular y me dan minutos.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
No me considero. Soy la tercera generación de emigrantes de mi familia, y es algo que tenemos, por desgracia, asumido. Hace ya varios años, mis tías me regalaron una maleta-armario por Reyes, conscientes de que un día me haría falta.  Lo asumimos, como asumimos los ojos claros o el acento gallego. Viene con los genes.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
No tengo por costumbre pelearme contra molinos de viento.  Quedarme en la frustración de lo que no ha podido ser en mi país sería reconocer un fracaso que no es el mío. Marcharse no es sencillo,  pero yo contaba con la ventaja de conocer la lengua, la cultura, y  tener una buena oferta de trabajo. Mirar atrás no tiene sentido.
¿Es usted una indignada?
Esa palabra siempre me recuerda a mi abuelo, que se ponía rojo y juraba en arameo cuando se enfrentaba a una injusticia. “Estou indignado” decía, y era el grado sumo de ira e impotencia de alguien que siempre estaba sonriendo.  Y sí, la situación actual, me trae con frecuencia  ese exabrupto a la memoria, y a la lengua. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Como dije antes, no. Mi idea era ganar algo de experiencia, ahorrar dinero y volver.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
La casa de mis abuelos en la aldea. Ahora que ya no están no sé qué va a suceder con el lugar donde aprendí a caminar, a andar en triciclo y luego en bicicleta, a jugar a las cartas, a distinguir un castaño de un eucalipto. La casa donde dormíamos siete en una habitación los días de fiesta y nos traían el desayuno a la cama. Mi casa. Sueño con ella varias veces a la semana.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que cesen la demagogia con los emigrantes. Ni somos “Españoles por el Mundo” con criada y limusina, ni los miserables de Víctor Hugo. Un folleto de un candidato a la presidencia decía “vamos a mejorar sus condiciones de vida en el extranjero”. Pues como lo hagan igual que en España, lo llevamos claro. Lo que quiero es que mejoren las condiciones de vida en mi país, y no sólo para volver, sino también para mis familiares y amigos, para mis vecinos y para esa señora que siempre va enfurruñada y nunca me saluda. Y que devuelvan el voto en las locales a los emigrantes. Nos hemos ido a trabajar fuera, pero no hemos renunciado a nuestra ciudadanía, ni para nosotros ni para nuestros hijos.

viernes, 20 de abril de 2012

Alberto Vazquez: "Aquí cada uno tiene su ración de culpa"

 
Nombre: Alberto Vazquez
Edad: 36
Profesión: Técnico de Fotogrametría – Piloto Comercial
Nivel de estudios: Artes Gráficas Formación Profesional
Lugar de nacimiento: Madrid
País de residencia: Nueva York, Estados Unidos

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
A mi mujer la llaman desde Nueva York para ofrecerle un puesto de trabajo. Pensamos que aceptar la oferta podría significar un buen empuje a su carrera profesional y en mi caso particular, una buena oportunidad para vivir en otro país puesto que ella es argentino-estadounidense.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Tenía contrato indefinido con un salario no excelente pero supongo que razonable. Incluso hasta no mucho antes de marcharnos a Estados Unidos estuve compaginando dos trabajos por varios años.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Lo cierto es que el trabajo vino a mí más que yo a él. Realmente nunca busqué de lo mío, me lo ofrecieron. El salario no era para tirar cohetes pero considero que me permitía un nivel de vida aceptable.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Creo que es una experiencia muy enriquecedora independiente de los buenos y malos días que uno experimenta como emigrante. Me ha ayudado en lo profesional, sin duda, pero me quedo con el aspecto personal de la experiencia.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Tratar de describir o comparar el sistema laboral/social de Estados Unidos con el de otros países es meterse en camisa de once varas. Cada estado es una historia diferente. Una vez escuché decir a alguien que en este país, “uno es un poquito más dueño de su destino que en otros” y a renglón seguido “este país no tiene piedad con la gente que fracasa”. Por lo que llevo vivido y experimentado, aquí cada uno se negocia sus condiciones laborales y sociales con la empresa que te ofrezca trabajo. Si eres muy bueno en lo tuyo, podrás exigir en consonancia. Vamos, que el Wild West está muy presente todavía. Particularmente, creo que no me ha ido mal. Fruto de la “negociación” de esas condiciones laborales/sociales pude estudiar para obtener, mientras trabajaba, la licencia de piloto comercial, algo que me hubiera sido imposible dada mi situación laboral y económica en España.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echo de menos a mi familia, no ver crecer a mis sobrinos y a los amigos, el buen tiempo y la cañeja de antes de comer. A España no la echo de menos, tampoco es que ella me llame mucho a mí, ni si quiera un maldito e-mail me manda.  Siento sonar a pájaro de mal agüero, pero en mi humilde opinión, la situación económica no va a mejorar por bastante tiempo. A la precarización del empleo que los sociatas comenzaron o no supieron corregir durante sus “2” legislaturas, hay que añadir que los peperos, no sólo van a seguir haciendo más de lo mismo sino que van a apretar aún más las tuercas al personal. Ahora bien, ¿Nos/Me gustaría volver? Sí. Lógicamente no lo haríamos de cualquier manera y aún menos en este momento.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Yo no les culpo por haberme ido. A mí me iba bien cuando me fui en 2006. No obstante, sin creerme ni más tonto ni más listo que nadie, ya estaba uno con la mosca en la oreja. La desproporción que había entre salarios y el coste de vida -o sea, la vivienda principalmente- daba pie a pensar que aquello no podía continuar por mucho más tiempo. También dio la puñetera casualidad que me había leído por aquel entonces  “Breve historia de la euforia financiera” de John Kenneth Galbraith, un libro escrito hace años pero que describía situaciones similares a la que estaba aconteciendo en España. Por cierto, ninguna de ellas con un final feliz.
De lo que culpo a los políticos es que entre ellos y sus amigotes han rapiñado todo lo que han podido y ahora no hay nada a lo que volver. Bloques de hormigón vacíos en la costa, AVE´s vacíos, aeropuertos vacíos y arruinados…etc. En cualquier caso, esto de echarles la culpa a los políticos se está convirtiendo en estereotipo o en una moda. ¿Y nosotros qué? Me ponía enfermo cada vez que escuchaba a alguien presumir groseramente que el valor de su piso se había duplicado o triplicado durante la burbuja que “todos” inflábamos. Aquí cada uno tiene su ración de culpa.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Mucho.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Me considero emigrante. En una ciudad como Nueva York, ser emigrante no tiene mucho valor ni importancia, uno pasa totalmente desapercibido, lo que podría considerarse incluso algo positivo. Aquí el racismo es existente y se palpa en el ambiente, y quien lo niegue es que está ciego. Pero a diferencia de España, aquí no oigo comentarios despectivos hacia la gente de otros países de un modo tan descarado a como ocurre allá. Sudaca, Pocahontas y otras lindeces por el estilo normalmente no se oyen, aunque se piensen.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Ni me frustra ni me produce impotencia. Esto es lo que hay ahora, me guste o no, me frustre o no. Lo único que puede cambiar esta situación, y no digo mejorar si no cambiar, insisto, es que haya una buena revolución, a ser posible no violenta. Poco probable tanto una cosa como otra. Uno ojea un libro de historia cinco minutos y se da cuenta de que ese ha sido el modo de cambiar situaciones difíciles a lo largo de la historia de cualquier pueblo. Pero todos tranquis, que “Spain is different”; la verdadera frustración está en si el corte de pelo de Ronaldo luce bien y si Messi tiene fiebre o la mete. O sea, que de revolución más bien poco, no vaya a ser que se nos asusten los mandamás del mundo mundial.
¿Es usted un indignado?
Yo lo que soy es un simple ser humano, un mera mota en este planeta tratando de tirar pa’lante, que no es poco.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
¡Qué va!
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
No se si es sueño o pura ilusión… simplemente me ilusiono con la posibilidad de poder compaginar el trabajo de mi mujer y el mío de modo que nos permita vivir en España como nosotros creemos que queremos vivir.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española.
Me gustaría que de vez en cuando salierais de vuestras cuevas a la calle, a mezclaros con la gente común, que utilizarais el metro o el autobús en lugar de vuestro cochazo oficial. Probad, porque a lo mejor os lleváis una sorpresa y averiguaréis que somos de carne y hueso como vosotros.

jueves, 23 de febrero de 2012

Rosa María Calaf: "La situación de los jóvenes españoles me entristece e inquieta"

Algunos titulares de la prensa de los últimos meses: "El éxodo de los jóvenes españoles: cuando emigrar es la única opción", "La tasa de paro juvenil supera el 40% del total de la población activa", "Los jóvenes españoles se marchan"... ¿Cómo se le queda el cuerpo? ¿Qué opina de esta situación?
Me entristece y me inquieta. No ayuda a reconducir la situación esa pérdida de talentos. Es un despilfarro de conocimiento del que no andamos sobrados y también una malversación, en realidad, del dinero que le ha costado a la sociedad formarlos.
Por otra parte, hay que mucha gente que no se va y que sigue luchando sin perder la esperanza, pese a todo. Lo que ocurre es que los medios tienden a reflejar sólo las disfunciones e ignoran, deliberadamente, lo positivo y que podría servir de ejemplo impulsor.
Usted que ha visto prácticamente de todo, ¿se imaginaba en sus peores pesadillas esta situación?
Pues, la verdad es que sí. Es la consecuencia lógica de construir una sociedad injusta que desdeña el esfuerzo, prima el dinero y que considera que el triunfo es poseer cosas y no el ser persona. Ahora todo tiene precio y nada tiene valor. Hablamos de una sociedad que consume y que no piensa.
Rosa María, el mundo del periodismo está siendo uno de los más castigados por esta crisis, ¿cuáles cree que serán las consecuencias a corto medio plazo de tanta destrucción de empleo, cierre de medios, etc? ¿Se verá afectada la libertad de expresión?
Por supuesto. La libertad, la democracia auténtica están seriamente amenazadas. Y con ello en riesgo la defensa de los derechos de las personas... Lo que se desconoce no se puede combatir y hay un diseño que busca no dejar saber, que instala la ignorancia mientras se hace creer que se está informando cuando lo que se está haciendo es entrtener. Desde los albores de la historia, no dejar saber es dominar.
¿Qué opinión le merece la clase política española? ¿Cree que se están tomando medidas acertadas para con la juventud? ¿Qué mensaje les haría llegar?
No me gusta generalizar y poner a todos los políticos en el mismo saco, pero, es cierto que la política parece haber perdido su sentido de servicio al ciudadano y una inmensa mayoría de políticos, españoles y no españoles, están más preocupados por sí mismos y por el partido que por el país y su gente. Les diría que recuerden que es el interés de la mayoría por lo que deben trabajar y no por el interés de determinados grupos.
Le agradecería, por último, que mandase un mensaje a todas las Pepas y Pepes 3.0, tanto a los que ya se han ido como a los que están por irse.
Que sólo sean prudentemente pesimistas, que hay que reaccionar. Hay dos fatalismos, como dice el creador de Avaaz: el que cree que nada puede hacerse para cambiar las cosas y el que cree que uno no puede hacer nada por hacer que cambien. Eso no es cierto. Debemos aprender a librarnos de las "trampas del pensamiento" que nos impiden ver el mundo tal cual es. "Hemos de cambiar el modo de cómo pensamos para crear el mundo que queremos" (francés Moore, recomiendo su lectura). Estoy segura de que se pueden alterar los modelos establecidos por otros para hacernos vivir nuestras vidas, no es una consigna 'antisistema' sino de reforma de aquello del sistema que no funciona bien. Hay que luchar por ello. Los griegos ya decían que hay que elegir entre no hacer nada o ser libres.