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jueves, 14 de marzo de 2013

Jaime Buelta: "En España hace falta cambiar muchas cosas"

Nombre: Jaime Buelta 
Edad: 35
Profesión: Desarrollador de software
Nivel de estudios: Ingeniero de Telecomunicaciones
Lugar de nacimiento: Como buen madrileño, nací fuera, en Sevilla.
País de residencia: Irlanda

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Fue una combinación de varios factores, en primer lugar me sentía con fuerza y ganas para vivir fuera,  dado que había conseguido un nivel de inglés que me daba confianza. Además, en ese momento quería desarrollar mi carrera hacia ciertas tecnologías que, por aquel entonces, no se veían demasiado en España. Todo esto se me juntó con que en la empresa en la que estaba en ese momento, que no iban mal, tenía un futuro inmediato bastante incierto, por lo que supongo que eso también me ayudó a decidirme a buscar trabajo fuera.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, como he comentado. El trabajo no era malo, y no tengo queja alguna del departamento donde estaba, pero la empresa estaba atravesando muchos cambios y reestructuraciones que te hacían pensar si no iba a cambiar todo en el corto plazo. Todo esto fue a finales de 2009, cuando nadie intuía que lo de la crisis fuese a ser tan grave y tan larga.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En mi caso no me puedo quejar en cuanto a perspectivas en España. Tenía trabajo y podría haber conseguido otro. Sin embargo, en lo que realmente me gusta trabajar, por tecnologías y tipo de trabajo (desarrollo de producto), es mucho más limitado en España, hay muchas menos empresas que lo hagan. Las condiciones económicas no eran malas para la media española, pero aquí en Irlanda son mucho mejores.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
La verdad es que estoy encantado. En cuanto al trabajo, la mejora ha sido espectacular, tanto económicamente como en cuanto a hacer cosas que me gustan mucho más y ser más valorado, cosa que se agradece mucho. En cuanto a la vida aquí, hay diferencias con España (ay, el clima) y uno tiene que hacerse, además de que empiezas desde cero. Es duro, sobre todo al principio, pero muy enriquecedor. Además, te saca de tu zona cómoda, así que te sientes a veces como un niño: tienes que preguntarlo todo, y todo te sorprende y te fascina.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí, sin lugar a dudas. En particular en mi trabajo, es muy fuerte en Irlanda y está creciendo. El resto de sectores tampoco están pasando por su mejor momento, y de hecho, cuando vine, Irlanda estaba en recesión (parece que estamos saliendo, toquemos madera). Pero incluso en los peores momentos, siempre se veía cierto movimiento, algo de dinamismo. En España todo está dentro de una espiral muy negra, muy derrotista. Puede que nuestro propio carácter nos lastre, a veces nos falta mesura. Lo bueno es extraordinario y lo malo es una catástrofe.
Incluso el propio hecho de que los jóvenes hayan vuelto a emigrar (Irlanda ha sido un país tradicionalmente emigrante) se ha vivido como un retroceso, pero como algo necesario. En España lo vivimos como una catástrofe, tendemos a hacer un drama de todo. El problema (a mi modo de ver) no es tanto que los españoles emigren, es que se vaya la gente preparada y no venga gente de fuera con preparación similar. Aquí en Dublín hay muchísimos inmigrantes en trabajos de alta cualificación, lo que creo que aporta mucha riqueza.
España, por muchos factores, es potencialmente un lugar atractivo para los extranjeros (especialmente europeos). Creo que explotamos muy poco el factor “destino atractivo para vivir y trabajar”. Eso sí, voy a poner una excepción, que es el tema sanitario. Creo que en España, incluso con recortes, tenemos un sistema sanitario que no apreciamos lo suficiente. Si lo comparas con el irlandés (no hay sanidad pública excepto para gente con poquísimos recursos y la privada es muy cara) no hay color.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Siempre hay cosas que se echan de menos, y cosas que prefieres de un sitio a otro. Supongo que si volviera, echaría de menos algunas cosas de Irlanda. Por ahora lo llevo muy bien, me encuentro muy a gusto y no siento morriña. Pienso que algún día volveré, pero lo tengo planteado a largo plazo, no como algo que quiera hacer en cuanto sea posible. A veces incluso pienso antes en moverme a otro sitio que en volverme a España. Por otro lado, estoy relativamente cerca, siempre puedo cogerme un vuelo y pasar un fin de semana o unas vacaciones en caso de necesidad. La última vez que volví a España habían pasado  casi dos años desde la anterior vez, así que tampoco es que lo echase demasiado de menos.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Siendo sincero, y de forma personal, no demasiada. Es decir, en un contexto general, claro, el país no está en demasiado buen momento y eso termina afectándote, pero es bastante probable que me hubiese ido incluso si las cosas hubiesen estado mejor. Ahora, cuando uno cambia de país ayuda mucho a ver cosas en perspectiva, tanto lo bueno como lo malo. Y posiblemente desde dentro del país haga falta esa cierta perspectiva, creo que se vive demasiado en una vorágine continua que no deja pensar con claridad y a medio-largo plazo.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sin duda es muy positiva. El hecho de salir de tu casa y buscarse la vida es terriblemente enriquecedor. Ahora, tampoco todo es jauja. Hay momentos duros y dificultades. Cualquier inconveniente se vive multiplicado por 10. Pero el balance general, en mi caso, es muy positivo.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
No suelo pensar en esos términos, pero supongo que sí que lo soy. Creo que es algo relativamente natural y que resulta más común de lo que nos pensábamos. Cuando estaba en el instituto o en la universidad, uno pensaba que iba a vivir y trabajar toda la vida en su ciudad. Ahora, si miras a tus compañeros de clase, la mitad están en otros sitios (dentro y fuera de España) y mucha gente de tu familia también está fuera. Mi mujer tampoco es española (es venezolana), así que siento que el planeta se va haciendo pequeño por momentos. La tecnología nos da muchas facilidades para mantener el contacto, no es como los emigrantes de hace un siglo, que se iban para poco menos que desaparecer. Creo que eso lleva a que seamos más móviles y no vivamos y muramos a 100 metros de donde nacimos.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Frustración posiblemente no sea la palabra, es más pena o incredulidad. Como he comentado, yo no estoy mal, pero veo la situación en España y me dan ganas de echarme a llorar.
De nuevo, creo que los primeros que tenemos que movernos somos cada uno de nosotros, olvidarnos de solucionarlo (o que nos lo solucionen) todo con cuatro pases mágicos e intentar estar un poquito mejor cada día. E intentarlo significa dejarse la piel en el proceso, con inteligencia, pero con ganas, todos los días. Y siempre con mucha cabeza, pensando lo que se hace y por qué.
Creo que se cae demasiado en la parálisis, como se está tan mal, no se hace nada por cambiarlo porque “no va a servir de nada”. Hay mucho derrotismo, y eso lleva al apoltronamiento, al “que me quede como estoy”.
¿Es usted un indignado?
No en el sentido que se le suele dar. De nuevo, creo que bajo esa palabra se esconde mucha inacción. Me indigno por algo que pase, pero no trabajo en solucionar las cosas. Ahora, uno lee las noticias de España y se le cae el alma al suelo. Lo peor de todo es que termina haciendo callo, y uno ya “espera” que haya malas noticias. Es descorazonador.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Siempre digo que si me llegan a decir un año antes de venirme que iba a estar viviendo en Irlanda, no me lo hubiese creído. Tuve alguna oportunidad de ir al extranjero al terminar la carrera, pero en ese momento no me apetecía o no me creía capacitado.Pero oye, ha sido todo para bien.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Estoy seguro que algún día volveré, aunque sea a jubilarme. No lo veo como un sueño, creo que es algo que terminará pasando, aunque está lejos. Tampoco sería un drama si no lo hiciese.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Creo que hay un concepto que falta de manera clara y que es liderazgo. En España hace falta cambiar muchas cosas, que está claro que no funcionan, pero al mismo tiempo tenemos un miedo espantoso al cambio, así que terminamos no haciendo nada. Esto vale tanto para los políticos como para los “ciudadanos de a pie” (nunca me ha gustado mucho esa expresión). Me gustaría que hubiese alguien que tuviese la valentía de llevar esos cambios a cabo, pero me temo que hay demasiada resistencia, por parte de todo el mundo. Llevamos ya cuatro años de crisis y todas las soluciones son parches para ver si aguantamos el tipo unos meses y baja una nave espacial y soluciona nuestros problemas. No creo que sea algo con lo que podamos contar.

martes, 5 de marzo de 2013

Sergio Novoa: "Siempre pensé en vivir fuera aunque no por necesidad"

Nombre: Sergio Novoa Lozano 
Edad: 33
Profesión: Ingeniero Forestal 
Nivel de estudios: Universitarios 
Lugar de nacimiento: Madrid 
País de residencia: Chile 

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España? 
Me quedé en paro y como estudie mi último año de carrera en Chile, me decidí a volver porque ya conocía la idiosincrasia país. 
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse? 
No, estaba en paro. 
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas? 
Nada más ser despedido me puse a buscar pero ya con la mente puesta en Chile. A los tres meses ya me había venido... sabía que la cosa pintaba muy fea en casa. 
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera? 
No me quejo, el único problema es la gran distancia que me separa de mi familia y amigos (más de 14.000 km). 
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales, son mejores en su actual lugar de residencia? 
Vivo en las puertas de la Patagonia, un lugar con lagos y volcanes que veo desde la ventana de mi casa al levantarme, no puedo pedir más. Aquí se trabajan 45 horas semanales pero lo cierto es que a un menor estrés y eso se agradece bastante. La salud y la educación en Chile son realmente caras, algunas veces pienso en España y en las protestas y pienso para mí mismo "si la gente supiera que aquí la gente paga 20 o 30 euros por ir al doctor..." 
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver? 
Echo de menos a mi familia y a mis amigos...pero aquí estoy con mi novia (que también es española) y con ella tengo todo lo que necesito. ¿Plantearme volver? En las condiciones actuales no... en un futuro, pues si tarda mucho en arreglarse la situación me cuesta creer que con 40 años y familia adaptada a este país vuelva a coger los bártulos y volverme, pero la verdad es que no lo sé. 
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Toda la culpa es de ellos y de nosotros por dejarles. Desde el prisma que me da la lejanía, España es un gran país con una gran gente, pero gobernado por ineptos que solo piensan en su bien, más que en el bien común. No se puede mantener un estado con 17 mini estados gobernados por ineptos y ladrones dentro. Puro derroche en tonteras... lo peor es que nos aprietan a los de abajo pero no hacen nada contra eso y como eso no cambie esta crisis pasará pero volveremos a lo mismo: 17 mini estados consumiendo los recursos de la gente. 
¿Considera positiva su experiencia actual? 
Totalmente con sus altos y sus bajos pero la verdad que contento. 
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora? 
Me considero emigrante, pero la verdad es que me siento totalmente adaptado, lo de emigrante es más por la morriña. 
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables? 
Si te digo la verdad me frustra y mucho pero desde que estoy aquí paso de ello, mi interés es mi vida, la de mi gente, llegar a final de mes, que no me falte de nada y darme, de vez en cuando, algún capricho. Estoy demasiado lejos como para poder hacer algo. 
¿Es usted una persona indignada? 
Sí, porque cuando leo noticias de casa me hacen hervir la sangre. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años? 
Siempre soñé con vivir en el extranjero pero por una decisión personal. El problema es que el sueño se cumplió por necesidad. Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España. Ojalá las cosas se recuperaran por el bien de todos, oye, y si algún día nos llaman y nos ofrecen volver con un trabajo y un salario aceptable, pues, "como en casa en ningún lado". 
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española 
Que piensen en el bien común, que se hagan una purga y trabajen tanto como se les exige a la gente normal. Que no se olviden que ellos trabajan para nosotros y no nosotros para ellos!

martes, 12 de febrero de 2013

Begoña: "Intento no vivir con sentimiento de morriña, no puedes tener la cabeza en dos lugares"

Nombre: Begoña B.P  
Edad: 28 
Profesión: Gestora cultural y profesora de arte
Nivel de estudios: Diplomada en Conservación y Restauración de Obras de Arte, Master en Peritaje y Tasación de Obras de Arte y Antigüedades, Master en Gestión Cultural.
Lugar de nacimiento: Mollet del Vallés, Barcelona
País de residencia: China

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Siempre había querido vivir una experiencia en el extranjero y debido a diversas circunstancias nunca había podido materializarlo.  Llegó el día en que todas las piezas encajaban, y me dije: ¿por qué no? ¡Ahora o nunca!
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, para una multinacional como autónoma en un sector que no tenía nada que ver con mis estudios. 
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Tarea imposible. Trabajé en muchas ocasiones y durante años “por amor al arte” en instituciones culturales, galerías y fundaciones, teniendo que compaginarlo con otros trabajos remunerados  que me permitían pagar piso, facturas y mis gastos. Cuando finalmente encontré un trabajo remunerado en el ámbito cultural las condiciones económicas me permitían tan sólo subsistir. Comenzó la crisis y los primeros recortes siempre van al ámbito de la cultura. Opté por dejar a un lado mi vocación y trabajar en otro sector. 
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Satisfactoria a la par que dura. Una amiga me recomendó para un puesto comercial y me vine a Shanghai. Esa primera experiencia fue enriquecedora pero al finalizar aposté por encontrar un trabajo relacionado con el arte y la cultura. Finalmente lo conseguí  y ahora trabajo como gestora cultural y profesora de arte para una organización dedicada a la educación de arte para niños. Dicho lo cual, y tras mi experiencia, no recomiendo venir a China a la aventura sin tener una oferta firme de trabajo en una cuidad de veinte millones de habitantes. La competencia es dura y de un tiempo a esta parte se nota como muchos europeos están probando suerte buscando trabajo en ciudades como ésta. Este hecho ha provocado que para las empresas internacionales y ya hasta para las propias chinas seamos en muchos casos “mano de obra barata”. 
En el caso de los españoles, saben que estamos aquí porque en nuestro país las cosas no están bien,  dato decisivo a la hora pactar las condiciones del contrato. De unos años a esta parte China ha dejado de ser la tierra prometida, donde por ser extranjero debías de cobrar un salario alto. Como todo, los primeros que llegaron son los aventajados que vivieron ésa realidad. Además, hay que contar con el factor idioma, en la mayoría de puestos ya no se exige un conocimiento básico de chino, sino alto, y créeme no es un idioma sencillo de aprender, requiere practica diaria sino se olvida con facilidad. 
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales, son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí y no, Shanghai ofrece un abanico de oportunidades muy amplio, es una cuidad con mucho movimiento de ocio: siempre hay algo para hacer tras salir de trabajar! Pero se trata de una ciudad cara, para empezar los alquileres, comparto piso y estoy pagando lo mismo que cuando vivía en Barcelona. 
Eso significa que los chinos pagan estos mismo precios por sus alquileres? Ni mucho menos, pero en China existe el precio para el chino y el precio para el “lao wài”, que es como nos suelen llamar. Es curioso, ya no te extraña ver en la cola del supermercado como a la china de delante tuyo le han cobrado la mitad por la misma cantidad de naranjas y a ti te las pesan y te salen por el doble… A nivel profesional ofrece oportunidades, pero también debes de estar dispuesto a adaptarte a su manera de trabajar, que en muchos casos es opuesta a la nuestra. La idea preconcebida de que aquí trabajan el doble es totalmente incierta, si algo no se hace hoy, se hará mañana. Así que, en resumen, las condiciones no son ni mejores ni peores, simplemente son diferentes. Vivir en China requiere de una capacidad de adaptación muy grande. 
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Por supuesto que extraño. Vivía en Barcelona antes de venir a Shanghai y casi a diario recuerdo el cielo azul, la playa. Pero soy consecuente con mi decisión, vine porque quise, y sé que nadie moverá el mar ni el cielo azul, allí estarán esperándome! No vivo anhelando mi regreso, el día que así sea cogeré de nuevo mi maleta y regresaré, aún no ha llegado ese momento. Intento no vivir con ese sentimiento constante de morriña, no puedes tener la cabeza en dos lugares, gracias a las nuevas tecnologías mantengo contacto casi a diario con mis familiares y amigos de España. Sabes que estás perdiendo muchos momentos a su lado, pero mi propia madre al contarle mi intención de venir a China, me animó a tener la experiencia un par de meses. Una vez pasó ese tiempo, ella misma fue la que me dijo: “No regreses a España hasta dentro de unos años. Aquí la cosa esta cada vez peor”. Volvería aunque teniendo la certeza que voy a trabajar en mi sector y con un sueldo acorde a mi experiencia y formación, sino tengo claro que el mundo es muy grande. 
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Desde el primer momento me he tomado esta marcha como una oportunidad de crecer en muchos aspectos: personal, profesional... Así que es posible que deba hasta agradecerlo. Personalmente creo que debe de haber un cambio de mentalidad en general en toda la sociedad, desde los políticos, empresarios, instituciones hasta el ciudadano de a pie. Debemos de acabar con la idea de trabajar en una misma empresa hasta nuestra jubilación. Antes que culpar prefiero encontrar soluciones, es un acción mucho más productiva a la larga, y ahora debemos de mirar al futuro y no anclarnos en lo que se hizo mal, debemos de tenerlo en cuenta para no volverlo a repetir, pero es momento de buscar soluciones no culpables. Así no se avanza. Culpo posiblemente al cuento que nos han vendido y que todos hemos creído, si estudias y te formas tendrás más oportunidades. El hecho de que en nuestro sistema educativo y social no se fomente la iniciativa desde pequeños, nos han hecho crecer con un terrible miedo al fracaso, ante ello lo mejor es no intentarlo… Y no debe ser así, un joven empresario monta un negocio,  si fracasa el resto de la sociedad lo tachara de fracasado, en vez de verlo como un valiente que lo intentó.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Muy positiva aunque como todo, hay días en que te preguntes qué estás haciendo aquí. Pero estoy aprendiendo una lengua nueva, el chino, perfeccionando mi inglés. Cuando tengo oportunidad viajo por Asia. He conocido personas que sé que van a continuar en mi vida por mucho tiempo. En muchos momento pienso qué sería de mi vida si me hubiera quedado en España y entonces es cuando me siento completamente feliz y satisfecha de mi decisión. 
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, cuando dije a mi abuela que me marchaba a  China, me hizo la siguiente reflexión: “En mi época nos marchábamos del pueblo a la cuidad (ellos vinieron desde un pueblo de Extremadura a Barcelona) hoy en día el mundo es internacional” A ellos no les fue nada mal, ¿por qué a mi no me puede pasar lo mismo? En ciudades cómo Shanghai existen claramente dos tipos de emigrantes, los que hemos venido con una maleta a buscar una oportunidad y las personas que son trasladas por sus empresas a otro país (“expat” = expatriado) dónde aparte de un aumento sustancial de su salario, tienen incluido alojamiento, viajes y en muchos casos hasta chófer. Así que entre un mismo grupo de amigos existen diferencias por lo menos en materia económica sustanciales. Aunque a cualquier nos gustaría ser un “expat” está claro que valoro mi experiencia como mucho más real, mucho más auténtica: buscar alojamiento, tramitar papeleos, hacer la compra… todo ello en China supone una pequeña aventura diaria y salir de tu casa cada día sin saber qué va a pasarte, ¡es realmente apasionante!
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Vivía esa frustración durante los años en que trabajé de algo que no era mi sector y vivía en España. Tenia mucha rabia por haberme esforzado tanto en formarme y no poder ejercerlo y ver cómo los años pasaban y la situación no iba a mejorar sino todo lo contrario. Además, en muchos momento pensaba que si encontraba un trabajo en el sector de la cultura el salario que me iban a ofrecer posiblemente tan sólo me ayudaría a subsistir. Esa frustración a nivel personal ha desaparecido, ahora la siento de forma colectiva, por mis amigos que hace dos años que están en paro, por mis primos pequeños que están  acabando el instituto y no piensan en qué les gustaría estudiar, sino qué carreras tienen más salida profesional…. Frustración al saber de parejas de amigos que quieren ser padres y no dan el paso por el hecho de pensar: ¿cómo lo voy a mantener? 
Aunque a la par soy también crítica y ante esa impotencia pienso que deben de buscarse soluciones, a veces no globales, pero sí personales, a estos amigos que hacen varios años que están en paro les animo a buscar algo fuera de las fronteras por un tiempo; es cuando me contestan: “es que no quiero marcharme de España, aquí se vive muy bien…” “Vives en casa de tus padres, no tienes trabajo…”, les digo yo. Con estas cosas es cuando comprendes por qué hemos llegado a lo que hemos llegado. Te marches por el tiempo que te marches, tu calle, tu pueblo, tu gente… todo continuará estando a tu regreso. Tengo presente que me encuentro a 19 horas de avión de distancia, si algo pasará en menos de un día estoy en España. 
¿Es usted una indignada?
Sí,  me indigna leer cada día la prensa y ver cómo esta bola cada vez es más grande. Hablar con mis familiares y amigos y que corroboren que cada vez la situación está más complicada y parece que no tiene fin. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Ni mucho menos, decidí venir a China ya que durante mi Master una de las asignaturas que más me apasionaba era Arte Oriental.  La diferencia cultural iba a ser tan chocante que eso mismo me llevó a comenzar esta aventura. Nunca me hubiera imaginado viviendo en una cuidad de 20 millones de habitantes. Si me lo dicen hace un año y medio, creería que se trataba de una broma. Es una etapa más en mi vida, eso sí, tras vivir en una cuidad cómo Shanghai y recordar mi llegada hasta el día de hoy, me veo capaz de adaptarme a vivir a cualquier otro lugar del mundo!
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Intento no anclarme a esa idea de la tierra prometida. Estoy aquí y ahora. Aunque siempre llevo conmigo una fotografía de mi playa favorita en la Costa Brava. 
Por último, ¿qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española?
Desde que vivo fuera me he emocionado en muchas ocasiones al escuchar hablar sobre España a personas que no son españolas, al salir fuera te das cuenta cómo nos ven el resto del mundo, es impresionante:  ¡Lo tenemos todo! Y estamos acabando con ello, así que basta de cortinas de humo, de centrar los debates en cuestiones que no son prioritarias ahora: CÉNTRENSE señores políticos, si tienen que dimitir, dimitan, si tienen que ir a la cárcel vayan (sean consecuentes con sus actos), pero por favor ¡¡ACCIÓN!!

viernes, 11 de enero de 2013

Pablo Guardiola: "Los políticos sólo saben cómo vive el 1% de la población"

Nombre: Pablo Guardiola Molla  
Edad: 31
Profesión: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Nivel de estudios: Doble Licenciatura Barcelona - París
Lugar de nacimiento: Valencia
País de residencia: Polinesia Francesa

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
A partir de enero de 2011 la empresa de unos 20 trabajadores donde trabajo y donde también trabaja mi mujer nos dice que las cosas se están poniendo muy feas porque los proyectos de obra civil escasean. La empresa se adapta rebajando sueldos y despidiendo trabajadores. En marzo de 2012, la situación se vuelve crítica porque la empresa no recibe pagos por porte de sus clientes, en su mayoría administraciones públicas. A partir de ese momento, el jefe nos dice claramente que no va arriesgar su dinero personal, que irá despidiendo a gente y liquidando la empresa porque no ve futuro en España. Por otro lado, en junio 2012, en una boda de ingenieros, que parece un funeral por la situación de la mayoría, nos muestra el camino, tenemos que irnos. Con mi currículum era relativamente fácil encontrar trabajo en Francia y por qué no probar una colonia francesa nos dijimos
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, pero sospecho que por poco tiempo, y sobre todo, ante un panorama totalmente desolador.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Cuando acabo mis estudios en París en 2006, volver a España a trabajar estaba chupado, había ofertas para lo que uno quisiera. Aún recuerdo llamadas telefónicas ofreciéndome trabajo, porque mi currículum corría por el colegio de Ingenieros de Caminos. Las condiciones eran buenas, por no decir que muy buenas, aunque con los años se fueron degradando sin ser en ningún momento malas.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Entre 2003 y 2006 viví en Paris, acabando mis estudios. Fue una elección personal, sin obligación alguna. Por tanto, para mí vivir fuera no era una novedad. La verdad es que de momento, solo llevamos 2 meses, la experiencia está siendo fantástica, tanto a nivel laboral como personal. Es un país pequeño tanto en tamaño como en población, apenas 200.000 habitantes, así que enseguida todo el mundo se conoce. Tanto la naturaleza como las playas son de verdadero ensueño. Para los niños, como mi hijo, es una pasada, siempre tenemos un clima entre 23-30 grados todo el año…
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Laboralmente el estrés es inferior, no hay tanta presión como en España, tanto en mi sector como en los otros. Por otro lado, esto sigue siendo Francia, así que tenemos una sanidad pública de primer nivel, una educación pública de primer nivel y también mucha seguridad, no suelen haber problemas. De esta manera, las condiciones son mejores que en la España que se vislumbra, e iguales a la España que dejamos.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echar de menos España, desde Tahití es casi, casi obligatorio. Estamos a 30 horas de avión y 2000 euros de billete, por lo que difícilmente podemos volver una vez al año. Tengo clarísimo que volvería si las cosas fueran mejor, pero tengo igual de claro que eso llegara tarde para mi generación.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Para mí son los principales responsables de mi marcha. No tengo ninguna duda. Cuando trabajaba en España pude comprobar la inutilidad manifiesta de los puestos políticos en materia de infraestructuras. Yo mismo participé en la construcción del aeropuerto de Lleida, y allí mismo todos veíamos que iba a ser un fracaso y un gasto innecesario, mientras el político de turno pensaba que en ‘Harrods’ en Londres se venderían manzanas de Lleida... Si todos los directores generales, secretarios, asesores, vamos los puestos a dedo de la administración pública siguen el mismo patrón que el que yo conocí, no me sorprende nada de lo que ocurre.
¿Considera positiva su experiencia actual?
La experiencia tengo clarísimo que es muy positiva, por cambiar de contexto laboral, por conocer el sistema de trabajo francés, por las oportunidades que me brinda a mí y a mi familia… estamos dándole un idioma a mi hijo, así como la posibilidad de conocer una cultura totalmente diferente a la europea. Sin embargo, también tengo claro que es un lugar de paso, de 2-4 años de experiencia para luego regresar a Europa, y digo Europa porque tengo claro que volveremos algún día y seguramente el sur de Francia sea un destino más definitivo.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, soy un emigrante y la verdad es aquí hay una comunidad de expatriados franceses muy importante y por tanto no es extraño, eres uno más, da igual si eres el blanco o popa, como nos llaman aquí. Cuando viajé a acabar mis estudios a Paris no me veía como emigrante, pero ahora es diferente. Cumplo con el patrón clásico del emigrante: sin posibilidad de encontrar empleo en mi país, me marcho con lo puesto. La diferencia radica en que ahora, los que nos vamos tenemos estudios, y ahí está el verdadero drama, el país se vacía de gente que ha formado y preparado, en edad de formar una familia y por tanto, personas que difícilmente volverán.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Hay mañanas que me levanto enfadado, me acuerdo de las calles de Barcelona y de Valencia y me da mucha rabia. Pero prefiero mirar adelante; cuando veo salir el sol y la selva verde a los pies de mi casa, una sonrisa se esboza en mi cara y me digo que tengo una suerte inmensa de poder pasar unos años en un lugar tan especial del planeta.
¿Es usted un indignado?
No, no lo soy. Cuando mis amigos defendían y participaban en el 15 M yo tenía claro que no servía para nada. El otro día Ramón Muñoz, periodista de El País, decía que los cambios sociales más importantes han venido precedidos de inicios violentos, desde la Revolución Francesa hasta la Primavera Árabe. Han tenido que suicidarse varias personas para que los políticos mediten cambiar una ley hipotecaria de principios del siglo XX. Por desgracia creo que la solución pasa por un arranque violento que nunca ocurrirá. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Nunca se me hubiera pasado por la cabeza tener que marcharme "obligado" pero tampoco hubiese sido descabellado pensar en marcharme para probar cosas nuevas.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Lo que peor llevo, y para mí es un sueño, sería que mi hijo pudiera criarse en la España que yo me crie. Es un sueño, espero que no sea un imposible...
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Les pediría que un día a la semana vivieran como un parado, otro como un trabajador anónimo de una empresa y otro como el dueño de una mediana empresa española, que no cobran de las administraciones publicas desde hace meses. Así vivirían y sabrían cómo viven el 99% de los españoles. Por ahora, solo saben cómo viven el 1% de los españoles, o sea ellos y todo el sequito que los rodea.


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jueves, 20 de diciembre de 2012

Macarena Vázquez: "Estos años lejos de mi familia jamás los recuperaré"

Nombre: Macarena Vázquez Reyes 
Edad: 32
Profesión: Guía turístico
Nivel de estudios: Historia del Arte, Diploma de Guía.
Lugar de nacimiento: Cáceres (Aunque vivo en Sevilla desde los 18)
País de residencia: Malta

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Llevaba casi dos años sin encontrar un trabajo relacionado con lo que había estudiado y con mi profesión, ya fuera como guía turístico o en una empresa relacionada con el turismo. Por cuestiones de salud tuve que dejar de trabajar de guía en el extranjero y trabajar en España era más difícil...
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Trabaja de dependienta en un conocido centro comercial, me pasaron de 40 a 20 horas semanales, así que las cuentas no me salían. Además, no era el trabajo de mi vida, ni tenia vistas de que fuera a mejorar la situación. Para colmo, mi marido, aparejador, iba a ser el próximo en ser despedido en su empresa que, como todas las de la construcción, se iba a pique. Así que a ver cómo se paga la hipoteca y se come todos los días...
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Trabajo de lo mío... en España, complicado, la gente está en modo ahorro y el turismo es un lujo. Los grandes turoperadores estaban cerrando las oficinas fuera de Madrid y fusionándose con otros. Encontrar agencia de viaje que fueran bien y necesitaran a gente era imposible. En un hotel me ofrecieron 800 euros al mes como recepcionista haciendo noches y festivos. Eso sí, exigiendo carrera y tres idiomas, pero vaya, que no tuve que decir que no, nunca volvieron a llamar.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Al principio dura porque tuve que empezar a trabajar de lo primero que salió, en una tienda, trabajando muchas horas, fines de semanas, festivos... Muy mal pagado... Y luego poco a poco mejorando de trabajo. En un año he pasado por 3 trabajos, eso sí, siempre a mejor y al menos relacionados con el turismo, en el departamento de reservas de dos empresas. Lo malo es luchar con la burocracia maltesa para que te reconozcan tus títulos. Después de 10 meses traduciendo, convalidando carrera, diplomas de guías, etc., aún no he conseguido que me permitan trabajar de guía aquí. Es agotador, creo que hacen guerra de desgaste, para desmoralizarme y que no siga. Todos los días una nueva pega. Ahora dicen que un Master en Historia del Arte no tiene nada que ver con ser guía... En fin, hay que contar hasta 8, 10, 100... 6000
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Ahora estoy mucho mejor. A pesar de no poder guiar tengo un buen trabajo en una gran empresa. Aquí se puede hasta elegir trabajo, como digo he pasado por tres distintos en un año, siempre porque he querido cambiar yo. Y aquí en Malta la calidad de vida es buena, no son grandes sueldos pero tampoco hay grandes gastos. Sé que no voy a ir a la calle mañana, no tengo ese miedo que tenía en España. No me va a faltar el sueldo y sé que me da para pagarlo todo, sin hacer malabares. Te puedes permitir vivir en un piso decente, no como en España, que pagas fortunas por pisos diminutos y viejos. Estas en casa a las 7’30 de la tarde, no como en España, que cerrábamos en el centro comercial a las 22h. Se puede tener más vida familiar, más calidad de vida por menos dinero.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Me encantaría volver, claro. Echo de menos a mi gente, mi cultura, mi forma de vida de allí. A veces me pongo negra con la tranquilidad maltesa, con la lentitud... Me da la sensación de haber viajado atrás en el tiempo. Espero que la mala racha pase pronto y pueda volver a España. Pero también te digo que no voy a volver si no es para mejorar, no quiero volver a un país en el que la vivienda es un lujo,  donde la jubilación será solo para millonarios, donde tener un hijo no te permite seguir trabajando o en el que cada día me acueste pensando si me renovaran contrato o si iré a la calle...
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Pues en mi caso toda. Si yo hubiera tenido un buen trabajo en España y mi marido no hubiera estado amenazado a diario con ir a la calle por el cierre de la empresa de construcción en la que trabajaba, jamás me habría ido. Nos engañaron de pequeños, nos hicieron creer que estudiando una carrera, hablando idiomas etc., viviríamos siempre bien, como los que estudiaban carreras en los 70, que para ellos era una garantía de buen puesto de trabajo bien remunerado. Ahora tenemos un país llenos de universitarios que han costado un buen dinero al Estado y a sus padres para que los disfruten otros países a los que les hemos salido gratis.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Todas las experiencias tienen como positivo que se aprende y en mi caso ganare una buena experiencia laboral también, pero tiene su lado negativo. Estos años lejos de mi familia jamás los recuperaré. Me tengo que perder nacimientos, bodas y entierros de gente querida. Estar lejos tiene eso...
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, me considero emigrante puesto que ni soy una turista ni una aventurera. Si la situación hubiera sido otra no estaría aquí. Lamentablemente ahora no solo emigran gente para las fábricas alemanas como en los 70, ahora emigramos también universitarios bien formados, que hemos costado el dinero en nuestro país.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sí, siento impotencia de que cambie el nombre de quien nos gobierna pero no sus intenciones. Me da pena ver que se sigue destinando dinero a bancos, consejeros innecesarios, obras civiles que solo sirven para que el nombre del político de turno este en una placa... Que se tire el dinero y no se invierta en cosas útiles. Me da pena que no nos den oportunidades y el dinero se robe para caprichos políticos.
¿Es usted una indignada?
Sí, claro, a quién no le indigna ver lo que ocurre. Me indigna el sueldo de los políticos, me indigna que se arreglen rotondas en vez de familias, me indigna que todos tengamos que apretarnos el cinturón menos quienes nos han llevado a esto, pero también me indigna que muchos partidos se aprovechen de mi indignación enarbolando banderas cuando todos son culpables de lo que ocurre. Me indigna salir a quejarme y que ya haya una bandera o un símbolo político al lado que me encasille.
Y me indigna todo lo que le está tocando pasar a mi generación, la más preparada de la historia de España y ... perdida.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Cuando empecé mi carrera creí que al terminar jamás me faltaría el trabajo. Creí que íbamos a vivir mejor que las generaciones anteriores. A los 32 me veía casada, con hijos, casa, coche, viajando... Y me veo casada, emigrada y sin poder ni pensar en hijos porque ya me dirás con este plan...
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Los sueños si se cuentan no se cumplen. Jeje. No es broma, no sé, no pienso, vivo al día, para que planear o imaginar, si luego va a ser todo distinto...
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que se bajen de los pedestales en que están, que vean de verdad lo que ocurre aquí abajo. Que se dejen de colocar amigos, robar y mirar sus propios intereses y se preocupen por darnos una educación de calidad, por ayudar a los emprendedores, las pequeñas empresas familiares, las mujeres que no tienen donde dejar sus niños para ponerse a trabajar... Que el feminismo no es poner faltas a los muñequitos de los semáforos ni llamarnos “trabajadoras y trabajadores”. Ayudar a las mujeres a que puedan compaginar su vida con su trabajo supondría darle utilidad a un 50% de la población, que en muchas ocasiones ha costado un buen dinero al país en preparación académica. En general que se dejen de ponerse plaquitas conmemorativas y querer pasar a la historia y gobiernen pesando en la gente.
 
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Raquel A.: "La mayoría no nos hemos ido por espíritu aventurero, nos hemos ido por necesidad"

Nombre: Raquel A.
Edad: 28
Profesión: Periodista
Nivel de estudios: Licenciada en Periodismo y con un Máster en Diseño Gráfico.
Lugar de nacimiento: Madrid
País de residencia: Francia (París)

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
La idea de abandonar España rondaba mi cabeza desde hacía mucho tiempo pero al final por miedo, porque fui encadenando unos trabajos con otros (no siempre de “lo mío”) o por diversas circunstancias, no me atrevía a dar el paso definitivo.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Lo que me hizo tomar la decisión de marcharme fue precisamente que me quedé sin trabajo. Llevaba un año y medio en una agencia de publicidad, con un contrato en prácticas, y me quedé en la calle así que tomé la decisión de irme. Terminé de trabajar a primeros de julio y a finales de agosto ya estaba en Francia.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Jamás he “trabajado” de lo mío. Soy licenciada en periodismo pero como periodista solo he conseguido trabajos de becaria. Gracias a un máster que hice de Diseño Gráfico (que me pagué trabajando como dependienta en una tienda) encontré un puesto en una agencia de publicidad como redactora y diseñadora, pero con contrato en prácticas que me han ido renovando durante año y medio. Jamás he tenido un contrato de trabajo en condiciones de “lo mío”.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Está siendo muy dura. A diferencia de muchas historias que he leído en su blog, sobre todo de otros periodistas, yo no me he venido con una beca, a realizar prácticas en un medio francés ni nada similar, yo me he venido a trabajar como niñera, o como le dicen aquí “fille au pair”. No creo que lo mío tengo más mérito, pero sin duda es un cambio drástico de vida.
Después de un año y medio trabajando como redactora y maquetadora en una agencia de publicidad, algo que me encantaba, tuve que elegir entre quedarme en mi país sin posibilidad alguna de trabajar o venirme a París a cuidar niños. Pasar de un trabajo para el que has estudiado y que te encanta a uno en el que tienes que aguantar los caprichos de un crío de tres años no es nada fácil. Actualmente vivo con la familia y me ocupo del niño y de la casa. Aunque afortunadamente me he encontrado con unas personas que me tratan como una más de la familia. Vivo en casa ajena, con una familia que no es la mía y a la que he tenido que amoldarme. Además tengo que aprender un idioma que, aunque tenía una base, no hablaba antes de llegar.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Mis condiciones actuales no son mejores, pero sin duda las condiciones laborales en Francia son muchos mejores que en España. Mi caso es especial porque yo soy “fille au pair” y es un trabajo un poco especial.  Aunque tienes que hacer una serie de horas, al final como vives con ellos acabas trabajando más horas y estás disponible las 24h del día a cambio de una habitación donde dormir y de un sueldo mísero que te da para poco.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Claro que echo de menos España, a mi familia, a mis amigos, la comida, salir de cañas… Creo que la mayoría de los jóvenes que nos hemos ido no ha sido porque tengamos un espíritu aventurero como opina cierta ministra, nos hemos ido por necesidad. La mayoría de los que hemos abandonado nuestro país tenemos carrera universitaria y allí no tenemos posibilidad ni de trabajar como dependientes en una tienda. 
Si las cosas mejoraran en  España volvería, no me lo pensaría ni medio segundo. ¿Cómo no iba a preferir trabajar en mi país como periodista antes que estar de niñera en el país vecino? Pero dudo mucho que encuentre trabajo como periodista en España en los próximos años…
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Yo opino que la culpa de que España esté como está la tenemos un poco todos. Aquí quien más o quien menos nos hemos beneficiado de los años de vacas gordas y hemos derrochado sin pensar en que podían venir las vacas flacas. La diferencia es que algunos se siguen llenando los bolsillos con las vacas flacas.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Mi experiencia está siendo muy dura pero positiva y enriquecedora. Estoy conociendo una cultura y un idioma que desconocía, gente agradable de todas las nacionalidades y una ciudad y un país que creo que tiene mucho que ofrecerme.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
En realidad no, me siento europea, ciudadana del mundo. No me siento como una emigrante.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
La verdad es que no. Hace un tiempo sí pero ahora tengo muy asumido que es la situación que nos ha tocado vivir a las personas de mi generación.
¿Es usted una indignada?
¿Pero quién no va a estar indignado con lo que está pasando en España? Aunque como acabo de decir ya estoy un poco resignada.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
La verdad es que no. Cuando comencé la carrera de periodismo ya sabía que iba a ser difícil encontrar trabajo, pero jamás imaginé que cerrarían tantos medios de comunicación y que se quedaría en la calle periodistas reputados. Según tengo entendido, después de la construcción, el periodismo es el sector que más puestos de trabajo ha destruido en los últimos dos años. 
En cuanto a lo de salir de España, siempre me apeteció irme a otro país por una temporada y descubrir otras culturas, pero desde luego jamás pensé que me vendría para trabajar como niñera.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Yo siempre he sido muy pesimista y ahora más que nunca… dejé de creer en España ya hace tiempo y si vuelvo algún día es porque fuera no encuentre mi lugar, pero creo que en España tampoco lo voy a encontrar ya ni dentro de varios años.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Ninguno.

martes, 11 de septiembre de 2012

Agustín Galiana: "La clase política debería ir renovándose"

Nombre: Agustín Galiana
Edad: 34
Profesión: Actor y Cantante
Nivel de estudios: Licenciado en Interpretación
Lugar de nacimiento: Alicante
País de residencia: España
 
¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
La idea venía pensándola desde octubre del 2011 al ver y vivir la mala situación laboral española de los últimos años. Y aunque el miedo me frenó en un principio, me lancé y en marzo de este año llegué a Paris.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
No estaba "contratado"  en el momento en que tomé la decisión pero sí tenía un par de proyectos por delante. Además, como últimamente todos los trabajos y proyectos  en el mundo de la cultura se sostienen con pinzas decidí arriesgarme y marcharme. Finalmente esos proyectos no salieron. Así que acerté. Trabajar, estoy trabajando siempre. Ya sea entrenándome como actor, tanto en cursos, cortos o series online sin presupuesto, o en mi proyecto musical THE GARBO, que es lo que me ha sujetado artísticamente en los últimos tiempos.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Ni de lo mío ni de los otros. De donde no hay no se pueden sacar condiciones económicas. Por suerte tengo un proyecto personal llamado THE GARBO, con el que ya trabajé mucho en España y con el que he podido trabajar y darme a conocer en la capital francesa, donde he encontrado trabajo de lo mío y del de los otros.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
La experiencia está siendo muy gratificante, pero hay muchas horas de trabajo detrás. La acogida a THE GARBO ha sido magnífica. De hecho lo que conseguí en España en tres años, en Paris lo he conseguido en 3 meses. He sentido que cada paso dado artísticamente se ha valorado infinitamente más que en Madrid. Experimentar otra manera de vivir, aunque sea en el país vecino, siempre le abre a uno los horizontes y me está permitiendo conocerme más y estoy terminando de aprender bien francés. Siempre es enriquecedor salir.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
En París las condiciones son mucho mejores y los salarios también, bastante mejores. Aquí somos más impulsivos y allí más diplomáticos y eso tiene sus pros y sus contras, pero también es una manera de funcionar social y laboralmente.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Por supuesto que la hecho de menos, pero no por estar lejos. Echo de menos a esa España que nunca hemos sido: limpia en justicia, trasparente en política, que cuida de su cultura, que respeta  su historia … y claro que me planteo volver. Tengo muchas ganas de ver a mi familia y amigos. También de tumbarme en el salón de mi casa con mi gato mientras estudio unos textos para ir a un plató a grabar. Claro que tengo ganas.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
La culpa la tiene todo eso y también este sistema que ya no hay quien lo sostenga. La perdida de valores también es otro problema.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Mucho. Venir a Paris me ha dado la posibilidad de renacer, de mostrar mi trabajo sin ningún tipo de juicio de valor. Allí no soy el actor 453, soy  "el nuevo crooner español" que es como la prensa me ha llamado.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Es curioso pero no. En ningún momento he sentido eso. He sido acogido por amigos que me han hecho sentir como en casa.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Yo no lo podría haber expresado mejor. Frustración de ver como un país maravilloso, hablando en plata,  se va a la mierda porque cuatro idiotas están llenando sus arcas personales y dirigiendo a toda una sociedad hacia la catástrofe.  Frustración de ver profesionalmente como las producciones cinematográficas españolas desaparecen y las de televisión se quedan en un cajón, dando poca opción a que trabajemos los actores.Y frustración de ver como después de partirme el cuerno trabajando para sacar un proyecto adelante sin ninguna  discográfica ni productora que lo sujete en un  país donde solo nos preocupamos de salvarnos las espaldas, de promocionar todo lo que ya es muy conocido y popular y no dando lugar a las nuevas tendencias y a las nuevas caras.
¿Es usted un indignado?
Lo soy y a mucha honra. Ahora bien, eso no significa que este protestando por todo y a todas horas.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Nunca. Pero aquí estamos todos esperando que nos caiga el trabajo y la solución (que no los hay) del cielo. Siempre pensé que saldría de España por trabajo o para estudiar, pero por una necesidad laboral, nunca me lo había planteado. Ahora agradezco el haberme ido. He encontrado trabajo, he conocido mucha gente, y me han pasado cosas muy buenas en Paris.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Me gustaría volver y encontrarme el panorama completamente distinto. Una cultura sana y revitalizada. En cuanto a mí, me gustaría que me llamaran para trabajar en alguna serie o en alguna obra de teatro interesante, que estuviera sustentada por una buena producción y un buen equipo técnico y artístico.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Para empezar, la clase política debería ir renovándose. La edad media del político español es de 60 años y sé que la experiencia es un grado, pero ya es hora de que entren nuevas ideas en el congreso. Les pediría que no mintieran, que hiciesen desaparecer un montón de puestos políticos que no sirven de nada y renunciaran a los sueldos vitalicios, que la justicia fuese una realidad y revisar el código penal,  que dimitieran los ladrones y mafiosos, que la educación fuera prioridad, que se potencie y cuide la cultura, que la sanidad pública fuese intocable y no fuéramos hacia atrás en temas sociales, que se renovara la constitución del 78 que se ha quedado obsoleta en muchos aspectos y por último que recordaran  que están contratados por nosotros.

sábado, 18 de agosto de 2012

Fernando-Román Ávila: "Todos somos culpables de la situación actual, no sólo los políticos"

Nombre: Fernando-Román Ávila
Edad: 30 años
Profesión: Ingeniero Informático - VP Operations en Kuapay
Nivel de estudios: Universitarios superiores
Lugar de nacimiento: León
País de residencia: EEUU (California) y Chile

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Recibí la propuesta de manos de Joaquín Ayuso, amigo y compañero de universidad con quién también había colaborado en la red social Who Is Who, que meses más tarde se convirtió en la actual Tuenti.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, era autónomo en el sector de las Energía Renovables, donde llevaba trabajando 4 años.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Realmente casi nunca he trabajado "en lo mío". A los pocos meses de terminar mi carrera cambié de consultor tecnológico al sector de las Energías Renovables, donde fui Director de Proyectos en tres empresas antes de independizarme como freelance, ofreciendo mis servicios externos y trabajando en mis anteriores empresas empleadoras y en otras más.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Fantástica. Además no sólo se limita a California, sino que por motivos de trabajo viajo y paso gran parte de tiempo en otros países como Chile, Panamá, Colombia, etc.  Resulta muy interesante comprobar las diferentes culturas de trabajo de cada país, que en muchos casos son esclarecedoras del por qué  de la situación de cada uno de esos mercados.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Indudablemente las condiciones laborales son mejores que en España en este momento, y eso ocurre en California, Chile y Panamá, que son los países de los que mejor puedo hablar. También es cierto que las remuneraciones en los países de Centro y Sur América son muy buenas para gente cualificada con determinado nivel de estudios y status, pero caen en picado en trabajos no cualificados. No obstante los niveles de desempleo son bajísimos, pudiendo considerarse en pleno empleo técnico. No hay que olvidar que Chile y Panamá son ahora mismo mercados receptores de talento exterior, pudiendo comprobarse como hay muchos españoles recién llegados que están consiguiendo empleo con facilidad.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Es una pregunta con muchas vertientes. Echo de menos a mi familia y a mis amigos que residen allí, pero no echo de menos el mercado laboral, ni el panorama político-social. Siempre digo que España es un país sensacional para el ocio, pero nos falta cultura de trabajo, solidaridad y sobre todo sentido común. La situación actual hace que estar fuera sea menos doloroso. Me gustaría volver a España para implementar Kuapay allí.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Si soy sincero ninguna, ya que a mí nunca me ha faltado trabajo. No obstante podemos decir que nuestros políticos y gobernantes tienen la culpa de la desesperanza de todos los españoles, que no escarmentamos, estemos dentro o fuera de nuestras fronteras. Pero no debemos olvidarnos que los políticos no son una especie diferente, ni proceden de otro país o planeta, sino que son nuestros representantes, votados (que no elegidos) por nosotros mismos, y al mismo tiempo una muestra representativa de todos nosotros. Los políticos son españoles como el resto, y de todo esto se deriva una consecuencia no menor: la culpa de esta situación no es exclusiva de políticos, banqueros y grandes empresarios, sino que es culpa de todos y cada uno de nosotros, de los acomodados ciudadanos que sólo exigimos derechos y nos olvidamos de los deberes, que pedimos créditos e hipotecas sobre valoraciones hinchadas, que no podemos devolver.  También es culpa de unos sindicatos endogámicos cuyo único fin es sólo su propia subsistencia, sin ningún ánimo de lucha legítima, dueños de unas tragaderas descomunales. Pequeños políticos y caciques locales, podridos de regalías, prebendas y corruptelas que no salen en las noticias, pero que matan un país desde dentro, poco a poco, como una enfermedad incurable, lenta y mortal. Culpa de los ciudadanos amoldados, rémoras que se ubican al lado del poderoso para obtener sus migajas, porque como dijo D. Benito Pérez Galdós, "El dinero lo gana quien, con paciencia y fina observación, va siempre detrás de quien lo pierde".
¿Considera positiva su experiencia actual?
Absolutamente. No sólo la propia situación profesional, sino el conocimiento y las experiencias que aporta poder vivir y trabajar en diferentes países y continentes.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
No es algo que me haya planteado. Me considero español trabajando y viviendo fuera. Viendo como está España, y sobre todo cómo están los españoles, cada vez considero más que la patria es sólo el nombre de un país en el pasaporte.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Lo que más me decepciona es la falta de lucha por parte del pueblo llano, por parte de esa juventud supuestamente tan bien preparada. Considero que la preparación debe trascender de la aptitud y alcanzar la actitud, y a día de hoy la juventud española no está reaccionando como debería ante la situación actual. Lo que realmente me crea impotencia es contemplar a todo el pueblo celebrando los triunfos de los multimillonarios jugadores de fútbol, que entre todos no han sido capaces de donar ni un céntimo de los 300.000 € netos que han cobrado cada uno de la federación…
¿Es usted un indignado?
Yo SI soy un indignado, nací indignado y seguramente así viva por el resto de mis días. He escrito y me han publicado artículos de opinión criticando absolutamente todos "los colores" políticos… Pero no quiero que me confundan con el actual "movimiento indignado", que pese a nacer con reclamaciones sólidas, legítimas y bien encauzadas, ha ido politizándose como ocurre en la mayoría de las ocasiones.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
No. No sólo influyen las condiciones económicas, laborales o profesionales. Lo personal también cuenta, y hace unos años no hubiese tenido las mismas condiciones propicias para dejarlo todo e irme a vivir a 10.000 kms.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Me gustaría implementar Kuapay en España, y poder disfrutar de las cosas que echo de menos allí. Pero tanto como un sueño recurrente...
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Creo que ya he dejado bastante mensaje en mis respuestas anteriores, y sinceramente considero que ya está todo explicado y calificado por gente con mucha mejor pluma que la mía. Es lamentable que "Fahrenheit 451" (Ray Bradbury), "Un mundo Feliz" (Aldous Huxley) o "1984" (George Orwell) sigan estando plenamente vigentes, describiendo directa o indirectamente el sistema político-social.     Mientras tanto nos suministran la ración diaria de soma o ginebra de la victoria en formato fútbol, Gran Hermano, entrevistas del corazón, etc…, necesarios para mantener el "orden social" y el aborregamiento generalizado.
@feravi1a

miércoles, 18 de julio de 2012

Raquel Pérez: "Reconocerte como emigrante es muy duro, prefiero pensar que soy un expatriado"

Nombre: Raquel Pérez
Edad: 28 años
Profesión: Técnico de comercio exterior y promotor de inversiones
Nivel de estudios: Licenciatura en Comunicación Audiovisual, Máster en Gestión e Investigación de la Comunicación Empresarial y Máster en Comercio Exterior
Lugar de nacimiento: Sevilla
País de residencia: Rusia

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
La idea de lanzarse al extranjero siempre revoloteaba por mi cabeza como una experiencia a vivir. Me apasiona viajar y conocer en profundidad otras culturas, así que pasar cierto tiempo fuera de España entraba en mis planes, aunque de forma un tanto utópica. Tras residir unos años en Madrid y volver a Sevilla sin éxito en encontrar un trabajo decente, la idea de emigrar pasó de futuro lejano a realidad inevitable. En ese momento mis amigos comenzaban también a marcharse de España y para esto Extenda fue la gran oportunidad, dándome un billete al extranjero y una salida profesional.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Trabajaba y no trabajaba, es decir, la idea de salir de España de forma definitiva llegó tras pasar 6 meses buscando un trabajo “de lo mío” aunque fuese mal pagado y pasar a un trabajo peor que el desempleo, pues durante más de un mes la empresa en la que trabajaba me mantuvo sin contrato, trabajando más de 8 horas al día y con un sueldo que no llegaba ni al mínimo interprofesional. Cuando vi que esta situación iba a ser la habitual decidí dejarlo todo y ahorrar para costearme una estancia en algún país y buscar trabajo. Por suerte, en ese momento de desconcierto apareció una convocatoria extraordinaria de becas de internacionalización y fui a por todas.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En Madrid pasé 6 meses intentando dedicarme a la comunicación y el marketing...cada oferta era una beca y cada cual peor pagada y la respuesta de siempre: “en realidad tienes demasiada experiencia o capacitación para este puesto, es que es una beca”. Durante 3 meses y por terminar el Máster en Comunicación, pasé mis prácticas con una plataforma web que subsistía gracias al trabajo gratuito de los becarios, incluso con tareas de coordinación de equipos y dirección de marketing. Pero era una empresa entre muchas, utilizan las becas y prácticas para pagar lo menos posible o directamente nada. Si eras afortunado podías llegar a 650 euros brutos, lo normal eran 350 euros, que en Madrid no sirven ni para pagar el alquiler y comer. Ahora ignoro si la situación es aún peor.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Vivir en Rusia, pese a lo que pueda parecer en la distancia y el desconocimiento general de este país es simplemente recomendable. No hay que tener miedo a los precios moscovitas, porque se puede llevar una vida con menor precio que Madrid y mantener el ocio y la cultura. El alquiler es un poco más caro, pero se compensa si vives fuera del centro con un sistema de transportes eficaz y barato. Y si la preocupación es el clima, aquí están preparados para soportar el invierno.
Trabajar en Rusia tiene algunos inconvenientes, como tratar con la burocracia a niveles kafkianos de esta administración para temas como el visado. Pero es llevadero.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales, son mejores en su actual lugar de residencia?
En estos momentos es una de las cuestiones que planteo a mis amigos locales. Comparo las medidas que se toman en España y la realidad rusa. Por un lado Rusia protege mucho al trabajador y ya sabemos que esto es una carencia fundamental en España. Por otro, temas como la educación pública y la sanidad tienen menor desarrollo social, aunque he destacar su forma de incentivar y promocionar los estudios superiores y las becas para la universidad. Cada día, por desgracia, en mis comparaciones, Rusia comienza a superponerse a España.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Eso es indudable. Echar de menos España es inevitable, las tostadas con jamón y el salmorejo de mi madre...pero echar de menos España es algo innato en mí. Cada vez que viajo me llevo una parte de España y la voy repartiendo por dónde voy, cuánto más cuando dejó de verla por periodos largos. La familia y buena parte de los amigos están allí y las noticias no ayudan a alegrarte, está la preocupación por ellos, la impotencia de no poder hacer nada desde aquí... Volver es un sueño que se difunde entre utopía y realidad cada vez más. Quiero vivir en mi ciudad, pero sé que antes tendré que recorrer aún más kilómetros.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
La culpa es de todos, no nos engañemos. Si hemos permitido que hasta la gestión de España lleguen personas poco o nada competentes es porque en el resto de ámbitos también lo hemos permitido. Sin embargo, la brecha que se agranda por momentos entre política y sociedad/realidad española es preocupante y abrumadora. No sé desde cuándo la política decidió preocuparse sólo de ella y dejó de lado sus objetivos fundamentales, pero nos está haciendo mucho daño por dirigir según intereses propios y no generales.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Actualmente me siento satisfecha profesionalmente, puedo trabajar y vivir en otro país con el añadido de colaborar con empresas andaluzas para que tengan éxito en estas tierras más inhóspitas. Es experiencia laboral y personal, un reto idiomático y cultural que llevo con gran entusiasmo.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Prefiero el término expatriado, emigrante me trae a la memoria las coplas que hablan de los emigrantes españoles en los 50 y un sabor amargo, como si me hubiesen desterrado de mi tierra. Es algo muy subjetivo, pero en ocasiones pienso que la vuelta a España es improbable y reconocerte como emigrante en esos momentos es muy duro. Me gusta pensar que soy un expatriado, un ruso de prestado.

¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
¿Es usted una indignada?

La impotencia y la indignación van de la mano y en caso de hablar y no escribir terminaría con la garganta rota. La situación en España duele y en la distancia mucho más, cuanto no podemos alzar la voz. En varias ocasiones, sobre todo ante las últimas medidas, me ha invadido el pesimismo y la frustración. Es inevitable, no sólo es personal, mi labor profesional aquí pasa por vender España, tarea ardua si le añadimos la inestabilidad económica y las noticias que presentan el futuro de España como incierto en el mejor de los casos.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Hace unos años pensaba en emigrar como una opción personal, la frustración ha llegado al reconocer que se ha convertido en la única posibilidad de tener un trabajo digno. Hoy día sigo sin asimilar que la mayor parte de mis amigos esté fuera de España porque no encuentra su futuro en nuestro país. Pero el momento más duro quizás en cuando hablo con la familia y ellos son los que insisten en que no vuelva a España, que allí no tendré la vida que merezco.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Sueño o utopía me gusta pensar que en unos años podré abrir una pequeña empresa en mi ciudad natal y los amigos de siempre nos seguiremos reuniendo en los bares de siempre con nuestras propias familias.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
¡Escuchad y recapacitad! La política deja de tener sentido si es egoísta y vive para su propio interés. Y demostrad un poco de sentido común y humildad, que hacen mucha falta.

lunes, 14 de mayo de 2012

Elia Ruiz: "Pido a los políticos que no dejen escapar a más gente formada"

Nombre: Elia Ruiz Sandoval
Edad: 27
Profesión: Ingeniera Industrial
Nivel de estudios: Máster universitario
Lugar de nacimiento: Granada
País de residencia: Alemania

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Ya había estado viviendo en Alemania de Erasmus y había decidido que no quería quedarme, que quería vivir en España. Pero cuando me tocó buscar trabajo decidí que no quería esperar a que se me terminara el paro “viéndolas venir” y que después de un año no hubiera hecho nada con mi vida.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, estaba trabajando en la universidad en Madrid y en junio me dijeron que ya no me renovaban, a más tardar entre septiembre y final de año, así que empecé a echar primero en España.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Al principio echaba en Madrid y Andalucía, y no me llamó nadie. Luego pasé al resto de España, y como sabía alemán a todo lo que pusiera Ingeniero Industrial o alemán, y me llamaron mucho, pero nadie me hablaba de un contrato. Las últimas entrevistas que hice me ofrecían un horario de 8:00 a 21:00 y menos dinero del que estaba ganando. Así que en octubre mi novio me dijo que por qué no echaba fuera, y en un mes y medio estaba viniendo a Múnich a hacer dos entrevistas.

¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Increíblemente buena. Al principio tenía miedo de no adaptarme o no ser capaz de ponerme a su ritmo suficientemente rápido, pero qué va. Se han portado muy bien conmigo en la empresa, han estado muy pendientes de mí. La ciudad está muy bien, al principio estaba bastante sola, pero ahora se ha venido otra amiga mía a trabajar y se va notando que te haces a vivir aquí. Como ya había vivido en Aquisgrán antes el tema de la comida y las costumbres me han chocado menos.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí, por un lado las condiciones laborales son mucho mejores en cuanto a horario y a valoración en la empresa, y por otro lado el sueldo es casi el doble que en España. En cuanto a la sociedad, como mujer ingeniera noto que aquí son mucho más machistas, pero todavía no tengo quejas en cuanto a mis compañeros.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Mucho, ahora he estado de visita y se echa de menos, pero no quiero volver. Ahora mismo aquí tengo un futuro para mí y para mi marido, que es Arquitecto Técnico, y en España para él no hay nada ni lo va a haber en los próximos de 5 a 10 años. Si me saliera una oportunidad de trabajo segura seguramente sí volvería, pero no creo que esté la situación para eso.

Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Mucha, a mí me han pagado el colegio, el instituto, la carrera y un Máster, todo en la educación pública. Y ahora han permitido que los trabajos que me ofrezcan sean de 13 horas al día, que los contratos temporales hayan podido alargarse indefinidamente y que me puedan echar mañana si quieren. Ellos han perdido mucho dinero conmigo, la verdad que no lo entiendo, económicamente no tiene sentido.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí, creo que es lo que debía hacer ahora en mi situación personal. Creo que me ayudará mucho en el futuro, tanto si me vuelvo como si al final me quedo, y creo que el poder trabajar de lo mío y que se me valore no tiene precio.

¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Claro que soy emigrante, cada vez que llamo a un piso me lo recuerdan. Pero creo que está bien, cada uno debe saber lo que es en cada momento. Esto nos va a ayudar a entender a la gente que ha estado con nosotros en ciudades como Madrid y que hemos ignorado.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Un poco sí. Tengo la sensación de que las empresas empezaron contando el cuento de Pedro y el lobo, y ahora que a casi ninguna le va bien es demasiado tarde. Y lo del gobierno no tiene nombre, ni el de antes ni el de ahora.
¿Es usted una indignada?
Sí y a mucha honra. Lo fui cuando tenía trabajo, lo he sido en el paro y lo sigo siendo desde la distancia.

¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
No, yo decidí volverme a España para no volver a salir. Quería irme a vivir a Andalucía.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Ahora mismo ninguno. Tenía demasiados planes como para hacer otros nuevos.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que espabilen, que las cosas se puede hacer bien y sacar dinero con ello. Que no dejen escapar a más gente formada, porque esto en muchos casos va a ser irreversible. Y que empujen a las empresas a dejar de ser mediocres.

martes, 8 de mayo de 2012

Almudena Ortega: "Hasta hace poco he sido inmigrante indocumentada"

Nombre: Almudena Ortega Sierra
Edad: 32 años
Profesión: Periodista-consultora              de comunicación y comercio
Nivel de estudios: Licenciada en Comunicación Audiovisual + Máster de ICEX
Lugar de nacimiento: Madrid
País de residencia: Brasil, Sao Paulo

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Siempre la tuve, ya me había ido a Bristol, UK, por algunos años. Esta vez fue con las Becas Icex.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, en el Ayuntamiento de Madrid. Anteriormente había tenido trabajos en TV, cine y miles de cosas más.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
No costaba mucho encontrar “cualquier cosa” dentro del área, pero era difícil encontrar algo que ofreciera buenas condiciones: el sector audiovisual es muy informal.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera? Intensa, porque vivo en un país que no es fácil. Pero las perspectivas macroeconómicas son favorables y eso ayuda para que surjan muchas oportunidades laborales. Es estimulante, porque todo parece estar pasando al mismo tiempo y hay muchos movimientos y oportunidades que surgen para quien sabe-puede aprovecharlos.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Las dos son infinitamente peor para la inmensa mayoría de la población… pero según a donde mires. La élite brasileña gana más y vive con más lujos que la mayoría de los españoles, pero considerando que son como un 8-5% de la población, no es representativo. El resto, la emergente clase media, llega con muchas deudas a fin de mes y no tiene fácil acceso a la salud, la educación o los transportes. Cuesta acostumbrarse a eso. De las clases más desfavorecidas ni hablemos.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echo mucho de menos a mi gente, y también las condiciones favorables que había cuando me marché: hasta la salud privada es más barata y mejor en España, el metro tres o cuatro veces más barato, el ayuntamiento cuida de las calles y la infraestructura urbana… y existe una cohesión social relativamente fuerte, no se ven las diferencias sociales escandalosas que se ven en América Latina.
Todas esas cosas que echo de menos son las que se están perdiendo en España.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Las instituciones españolas son directamente culpables de mi marcha… en el buen sentido, porque fue el Instituto de Comercio Exterior quien me dio la oportunidad para venirme. Aparte de eso, la vieja mentalidad conservadora española, que permea todas las capas de la sociedad y la asquerosa corrupción, tienen buena culpa de que el país esté como esté y yo ni piense en volver.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí, creo que tengo mucha suerte de estar aquí. Pero me gustaría tener más libertad de elección, o sea, una Europa en mejores condiciones para poder volver.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Soy emigrante. Vivo aquí, mis planes son a medio-largo plazo y formé una familia en este país. No me considero una de esos emigrantes que llegaron hace 50 años en un barco para no volver, pero es que esa ya no es tanto la tendencia. Hoy en día mucha gente cambia de país casi como cambia de trabajo, casi nada es irreversible. Además hasta hace un par de meses he sido inmigrante indocumentada, pues Brasil paga a España con su misma moneda e incluso están devolviendo españoles que intentan entrar en el país, así que los españoles nos vemos enfrentados a la burocracia del mismo modo que los inmigrantes en España. Nos lo merecemos.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Con bastante frustración. Porque las injusticias que veo en Brasil son la tendencia que lleva España. Creo que vamos a acabar igual: la iniciativa privada, omnipresente y corrupta, (y ni hablemos de la pública) no cuida de una población que sobrevive organizada en castas y sueña con comprar, comprar y comprar. Por otro lado, como dije, me siento muy estimulada por las oportunidades que están surgiendo, porque veo que muchos  Brasileños están despertando y creando demandas antes impensables. Estas son cívicas, políticas, artísticas, estéticas…
¿Es usted una indignada?
De los pies a la cabeza.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Sí, porque siempre quise vivir en Latinoamérica; no, porque nunca pensé que España estaría como para no volver. Los hijos de la socialdemocracia y el estado de bienestar europeo lo hemos dado todo por sentado y nos hemos despertado con el batacazo.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Mi sueño recurrente es Islandia.  A España, de vacaciones a comer y a ver la Alhambra.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Hace tiempo no me incomodaba tanto veros robar. Pensaba que iba con el pack, un mal menor mientras hicierais más o menos vuestro trabajo.  Ahora veo que nos habéis robado el futuro a base de cenitas de empresa, viajes con dietas y puntos Iberia y que nos despreciáis tanto como nosotros a vosotros. Somos las dos Españas, siempre lo fuimos. Deberíais ser la vanguardia, el futuro y la innovación, y por el contrario sois el puro, la copa, el crucifijo en el pecho. Me dais vergüenza. Pero sigo creyendo en la política.