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jueves, 14 de marzo de 2013

Jaime Buelta: "En España hace falta cambiar muchas cosas"

Nombre: Jaime Buelta 
Edad: 35
Profesión: Desarrollador de software
Nivel de estudios: Ingeniero de Telecomunicaciones
Lugar de nacimiento: Como buen madrileño, nací fuera, en Sevilla.
País de residencia: Irlanda

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Fue una combinación de varios factores, en primer lugar me sentía con fuerza y ganas para vivir fuera,  dado que había conseguido un nivel de inglés que me daba confianza. Además, en ese momento quería desarrollar mi carrera hacia ciertas tecnologías que, por aquel entonces, no se veían demasiado en España. Todo esto se me juntó con que en la empresa en la que estaba en ese momento, que no iban mal, tenía un futuro inmediato bastante incierto, por lo que supongo que eso también me ayudó a decidirme a buscar trabajo fuera.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, como he comentado. El trabajo no era malo, y no tengo queja alguna del departamento donde estaba, pero la empresa estaba atravesando muchos cambios y reestructuraciones que te hacían pensar si no iba a cambiar todo en el corto plazo. Todo esto fue a finales de 2009, cuando nadie intuía que lo de la crisis fuese a ser tan grave y tan larga.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En mi caso no me puedo quejar en cuanto a perspectivas en España. Tenía trabajo y podría haber conseguido otro. Sin embargo, en lo que realmente me gusta trabajar, por tecnologías y tipo de trabajo (desarrollo de producto), es mucho más limitado en España, hay muchas menos empresas que lo hagan. Las condiciones económicas no eran malas para la media española, pero aquí en Irlanda son mucho mejores.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
La verdad es que estoy encantado. En cuanto al trabajo, la mejora ha sido espectacular, tanto económicamente como en cuanto a hacer cosas que me gustan mucho más y ser más valorado, cosa que se agradece mucho. En cuanto a la vida aquí, hay diferencias con España (ay, el clima) y uno tiene que hacerse, además de que empiezas desde cero. Es duro, sobre todo al principio, pero muy enriquecedor. Además, te saca de tu zona cómoda, así que te sientes a veces como un niño: tienes que preguntarlo todo, y todo te sorprende y te fascina.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí, sin lugar a dudas. En particular en mi trabajo, es muy fuerte en Irlanda y está creciendo. El resto de sectores tampoco están pasando por su mejor momento, y de hecho, cuando vine, Irlanda estaba en recesión (parece que estamos saliendo, toquemos madera). Pero incluso en los peores momentos, siempre se veía cierto movimiento, algo de dinamismo. En España todo está dentro de una espiral muy negra, muy derrotista. Puede que nuestro propio carácter nos lastre, a veces nos falta mesura. Lo bueno es extraordinario y lo malo es una catástrofe.
Incluso el propio hecho de que los jóvenes hayan vuelto a emigrar (Irlanda ha sido un país tradicionalmente emigrante) se ha vivido como un retroceso, pero como algo necesario. En España lo vivimos como una catástrofe, tendemos a hacer un drama de todo. El problema (a mi modo de ver) no es tanto que los españoles emigren, es que se vaya la gente preparada y no venga gente de fuera con preparación similar. Aquí en Dublín hay muchísimos inmigrantes en trabajos de alta cualificación, lo que creo que aporta mucha riqueza.
España, por muchos factores, es potencialmente un lugar atractivo para los extranjeros (especialmente europeos). Creo que explotamos muy poco el factor “destino atractivo para vivir y trabajar”. Eso sí, voy a poner una excepción, que es el tema sanitario. Creo que en España, incluso con recortes, tenemos un sistema sanitario que no apreciamos lo suficiente. Si lo comparas con el irlandés (no hay sanidad pública excepto para gente con poquísimos recursos y la privada es muy cara) no hay color.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Siempre hay cosas que se echan de menos, y cosas que prefieres de un sitio a otro. Supongo que si volviera, echaría de menos algunas cosas de Irlanda. Por ahora lo llevo muy bien, me encuentro muy a gusto y no siento morriña. Pienso que algún día volveré, pero lo tengo planteado a largo plazo, no como algo que quiera hacer en cuanto sea posible. A veces incluso pienso antes en moverme a otro sitio que en volverme a España. Por otro lado, estoy relativamente cerca, siempre puedo cogerme un vuelo y pasar un fin de semana o unas vacaciones en caso de necesidad. La última vez que volví a España habían pasado  casi dos años desde la anterior vez, así que tampoco es que lo echase demasiado de menos.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Siendo sincero, y de forma personal, no demasiada. Es decir, en un contexto general, claro, el país no está en demasiado buen momento y eso termina afectándote, pero es bastante probable que me hubiese ido incluso si las cosas hubiesen estado mejor. Ahora, cuando uno cambia de país ayuda mucho a ver cosas en perspectiva, tanto lo bueno como lo malo. Y posiblemente desde dentro del país haga falta esa cierta perspectiva, creo que se vive demasiado en una vorágine continua que no deja pensar con claridad y a medio-largo plazo.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sin duda es muy positiva. El hecho de salir de tu casa y buscarse la vida es terriblemente enriquecedor. Ahora, tampoco todo es jauja. Hay momentos duros y dificultades. Cualquier inconveniente se vive multiplicado por 10. Pero el balance general, en mi caso, es muy positivo.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
No suelo pensar en esos términos, pero supongo que sí que lo soy. Creo que es algo relativamente natural y que resulta más común de lo que nos pensábamos. Cuando estaba en el instituto o en la universidad, uno pensaba que iba a vivir y trabajar toda la vida en su ciudad. Ahora, si miras a tus compañeros de clase, la mitad están en otros sitios (dentro y fuera de España) y mucha gente de tu familia también está fuera. Mi mujer tampoco es española (es venezolana), así que siento que el planeta se va haciendo pequeño por momentos. La tecnología nos da muchas facilidades para mantener el contacto, no es como los emigrantes de hace un siglo, que se iban para poco menos que desaparecer. Creo que eso lleva a que seamos más móviles y no vivamos y muramos a 100 metros de donde nacimos.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Frustración posiblemente no sea la palabra, es más pena o incredulidad. Como he comentado, yo no estoy mal, pero veo la situación en España y me dan ganas de echarme a llorar.
De nuevo, creo que los primeros que tenemos que movernos somos cada uno de nosotros, olvidarnos de solucionarlo (o que nos lo solucionen) todo con cuatro pases mágicos e intentar estar un poquito mejor cada día. E intentarlo significa dejarse la piel en el proceso, con inteligencia, pero con ganas, todos los días. Y siempre con mucha cabeza, pensando lo que se hace y por qué.
Creo que se cae demasiado en la parálisis, como se está tan mal, no se hace nada por cambiarlo porque “no va a servir de nada”. Hay mucho derrotismo, y eso lleva al apoltronamiento, al “que me quede como estoy”.
¿Es usted un indignado?
No en el sentido que se le suele dar. De nuevo, creo que bajo esa palabra se esconde mucha inacción. Me indigno por algo que pase, pero no trabajo en solucionar las cosas. Ahora, uno lee las noticias de España y se le cae el alma al suelo. Lo peor de todo es que termina haciendo callo, y uno ya “espera” que haya malas noticias. Es descorazonador.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Siempre digo que si me llegan a decir un año antes de venirme que iba a estar viviendo en Irlanda, no me lo hubiese creído. Tuve alguna oportunidad de ir al extranjero al terminar la carrera, pero en ese momento no me apetecía o no me creía capacitado.Pero oye, ha sido todo para bien.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Estoy seguro que algún día volveré, aunque sea a jubilarme. No lo veo como un sueño, creo que es algo que terminará pasando, aunque está lejos. Tampoco sería un drama si no lo hiciese.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Creo que hay un concepto que falta de manera clara y que es liderazgo. En España hace falta cambiar muchas cosas, que está claro que no funcionan, pero al mismo tiempo tenemos un miedo espantoso al cambio, así que terminamos no haciendo nada. Esto vale tanto para los políticos como para los “ciudadanos de a pie” (nunca me ha gustado mucho esa expresión). Me gustaría que hubiese alguien que tuviese la valentía de llevar esos cambios a cabo, pero me temo que hay demasiada resistencia, por parte de todo el mundo. Llevamos ya cuatro años de crisis y todas las soluciones son parches para ver si aguantamos el tipo unos meses y baja una nave espacial y soluciona nuestros problemas. No creo que sea algo con lo que podamos contar.

martes, 12 de febrero de 2013

Begoña: "Intento no vivir con sentimiento de morriña, no puedes tener la cabeza en dos lugares"

Nombre: Begoña B.P  
Edad: 28 
Profesión: Gestora cultural y profesora de arte
Nivel de estudios: Diplomada en Conservación y Restauración de Obras de Arte, Master en Peritaje y Tasación de Obras de Arte y Antigüedades, Master en Gestión Cultural.
Lugar de nacimiento: Mollet del Vallés, Barcelona
País de residencia: China

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Siempre había querido vivir una experiencia en el extranjero y debido a diversas circunstancias nunca había podido materializarlo.  Llegó el día en que todas las piezas encajaban, y me dije: ¿por qué no? ¡Ahora o nunca!
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, para una multinacional como autónoma en un sector que no tenía nada que ver con mis estudios. 
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Tarea imposible. Trabajé en muchas ocasiones y durante años “por amor al arte” en instituciones culturales, galerías y fundaciones, teniendo que compaginarlo con otros trabajos remunerados  que me permitían pagar piso, facturas y mis gastos. Cuando finalmente encontré un trabajo remunerado en el ámbito cultural las condiciones económicas me permitían tan sólo subsistir. Comenzó la crisis y los primeros recortes siempre van al ámbito de la cultura. Opté por dejar a un lado mi vocación y trabajar en otro sector. 
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Satisfactoria a la par que dura. Una amiga me recomendó para un puesto comercial y me vine a Shanghai. Esa primera experiencia fue enriquecedora pero al finalizar aposté por encontrar un trabajo relacionado con el arte y la cultura. Finalmente lo conseguí  y ahora trabajo como gestora cultural y profesora de arte para una organización dedicada a la educación de arte para niños. Dicho lo cual, y tras mi experiencia, no recomiendo venir a China a la aventura sin tener una oferta firme de trabajo en una cuidad de veinte millones de habitantes. La competencia es dura y de un tiempo a esta parte se nota como muchos europeos están probando suerte buscando trabajo en ciudades como ésta. Este hecho ha provocado que para las empresas internacionales y ya hasta para las propias chinas seamos en muchos casos “mano de obra barata”. 
En el caso de los españoles, saben que estamos aquí porque en nuestro país las cosas no están bien,  dato decisivo a la hora pactar las condiciones del contrato. De unos años a esta parte China ha dejado de ser la tierra prometida, donde por ser extranjero debías de cobrar un salario alto. Como todo, los primeros que llegaron son los aventajados que vivieron ésa realidad. Además, hay que contar con el factor idioma, en la mayoría de puestos ya no se exige un conocimiento básico de chino, sino alto, y créeme no es un idioma sencillo de aprender, requiere practica diaria sino se olvida con facilidad. 
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales, son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí y no, Shanghai ofrece un abanico de oportunidades muy amplio, es una cuidad con mucho movimiento de ocio: siempre hay algo para hacer tras salir de trabajar! Pero se trata de una ciudad cara, para empezar los alquileres, comparto piso y estoy pagando lo mismo que cuando vivía en Barcelona. 
Eso significa que los chinos pagan estos mismo precios por sus alquileres? Ni mucho menos, pero en China existe el precio para el chino y el precio para el “lao wài”, que es como nos suelen llamar. Es curioso, ya no te extraña ver en la cola del supermercado como a la china de delante tuyo le han cobrado la mitad por la misma cantidad de naranjas y a ti te las pesan y te salen por el doble… A nivel profesional ofrece oportunidades, pero también debes de estar dispuesto a adaptarte a su manera de trabajar, que en muchos casos es opuesta a la nuestra. La idea preconcebida de que aquí trabajan el doble es totalmente incierta, si algo no se hace hoy, se hará mañana. Así que, en resumen, las condiciones no son ni mejores ni peores, simplemente son diferentes. Vivir en China requiere de una capacidad de adaptación muy grande. 
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Por supuesto que extraño. Vivía en Barcelona antes de venir a Shanghai y casi a diario recuerdo el cielo azul, la playa. Pero soy consecuente con mi decisión, vine porque quise, y sé que nadie moverá el mar ni el cielo azul, allí estarán esperándome! No vivo anhelando mi regreso, el día que así sea cogeré de nuevo mi maleta y regresaré, aún no ha llegado ese momento. Intento no vivir con ese sentimiento constante de morriña, no puedes tener la cabeza en dos lugares, gracias a las nuevas tecnologías mantengo contacto casi a diario con mis familiares y amigos de España. Sabes que estás perdiendo muchos momentos a su lado, pero mi propia madre al contarle mi intención de venir a China, me animó a tener la experiencia un par de meses. Una vez pasó ese tiempo, ella misma fue la que me dijo: “No regreses a España hasta dentro de unos años. Aquí la cosa esta cada vez peor”. Volvería aunque teniendo la certeza que voy a trabajar en mi sector y con un sueldo acorde a mi experiencia y formación, sino tengo claro que el mundo es muy grande. 
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Desde el primer momento me he tomado esta marcha como una oportunidad de crecer en muchos aspectos: personal, profesional... Así que es posible que deba hasta agradecerlo. Personalmente creo que debe de haber un cambio de mentalidad en general en toda la sociedad, desde los políticos, empresarios, instituciones hasta el ciudadano de a pie. Debemos de acabar con la idea de trabajar en una misma empresa hasta nuestra jubilación. Antes que culpar prefiero encontrar soluciones, es un acción mucho más productiva a la larga, y ahora debemos de mirar al futuro y no anclarnos en lo que se hizo mal, debemos de tenerlo en cuenta para no volverlo a repetir, pero es momento de buscar soluciones no culpables. Así no se avanza. Culpo posiblemente al cuento que nos han vendido y que todos hemos creído, si estudias y te formas tendrás más oportunidades. El hecho de que en nuestro sistema educativo y social no se fomente la iniciativa desde pequeños, nos han hecho crecer con un terrible miedo al fracaso, ante ello lo mejor es no intentarlo… Y no debe ser así, un joven empresario monta un negocio,  si fracasa el resto de la sociedad lo tachara de fracasado, en vez de verlo como un valiente que lo intentó.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Muy positiva aunque como todo, hay días en que te preguntes qué estás haciendo aquí. Pero estoy aprendiendo una lengua nueva, el chino, perfeccionando mi inglés. Cuando tengo oportunidad viajo por Asia. He conocido personas que sé que van a continuar en mi vida por mucho tiempo. En muchos momento pienso qué sería de mi vida si me hubiera quedado en España y entonces es cuando me siento completamente feliz y satisfecha de mi decisión. 
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, cuando dije a mi abuela que me marchaba a  China, me hizo la siguiente reflexión: “En mi época nos marchábamos del pueblo a la cuidad (ellos vinieron desde un pueblo de Extremadura a Barcelona) hoy en día el mundo es internacional” A ellos no les fue nada mal, ¿por qué a mi no me puede pasar lo mismo? En ciudades cómo Shanghai existen claramente dos tipos de emigrantes, los que hemos venido con una maleta a buscar una oportunidad y las personas que son trasladas por sus empresas a otro país (“expat” = expatriado) dónde aparte de un aumento sustancial de su salario, tienen incluido alojamiento, viajes y en muchos casos hasta chófer. Así que entre un mismo grupo de amigos existen diferencias por lo menos en materia económica sustanciales. Aunque a cualquier nos gustaría ser un “expat” está claro que valoro mi experiencia como mucho más real, mucho más auténtica: buscar alojamiento, tramitar papeleos, hacer la compra… todo ello en China supone una pequeña aventura diaria y salir de tu casa cada día sin saber qué va a pasarte, ¡es realmente apasionante!
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Vivía esa frustración durante los años en que trabajé de algo que no era mi sector y vivía en España. Tenia mucha rabia por haberme esforzado tanto en formarme y no poder ejercerlo y ver cómo los años pasaban y la situación no iba a mejorar sino todo lo contrario. Además, en muchos momento pensaba que si encontraba un trabajo en el sector de la cultura el salario que me iban a ofrecer posiblemente tan sólo me ayudaría a subsistir. Esa frustración a nivel personal ha desaparecido, ahora la siento de forma colectiva, por mis amigos que hace dos años que están en paro, por mis primos pequeños que están  acabando el instituto y no piensan en qué les gustaría estudiar, sino qué carreras tienen más salida profesional…. Frustración al saber de parejas de amigos que quieren ser padres y no dan el paso por el hecho de pensar: ¿cómo lo voy a mantener? 
Aunque a la par soy también crítica y ante esa impotencia pienso que deben de buscarse soluciones, a veces no globales, pero sí personales, a estos amigos que hacen varios años que están en paro les animo a buscar algo fuera de las fronteras por un tiempo; es cuando me contestan: “es que no quiero marcharme de España, aquí se vive muy bien…” “Vives en casa de tus padres, no tienes trabajo…”, les digo yo. Con estas cosas es cuando comprendes por qué hemos llegado a lo que hemos llegado. Te marches por el tiempo que te marches, tu calle, tu pueblo, tu gente… todo continuará estando a tu regreso. Tengo presente que me encuentro a 19 horas de avión de distancia, si algo pasará en menos de un día estoy en España. 
¿Es usted una indignada?
Sí,  me indigna leer cada día la prensa y ver cómo esta bola cada vez es más grande. Hablar con mis familiares y amigos y que corroboren que cada vez la situación está más complicada y parece que no tiene fin. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Ni mucho menos, decidí venir a China ya que durante mi Master una de las asignaturas que más me apasionaba era Arte Oriental.  La diferencia cultural iba a ser tan chocante que eso mismo me llevó a comenzar esta aventura. Nunca me hubiera imaginado viviendo en una cuidad de 20 millones de habitantes. Si me lo dicen hace un año y medio, creería que se trataba de una broma. Es una etapa más en mi vida, eso sí, tras vivir en una cuidad cómo Shanghai y recordar mi llegada hasta el día de hoy, me veo capaz de adaptarme a vivir a cualquier otro lugar del mundo!
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Intento no anclarme a esa idea de la tierra prometida. Estoy aquí y ahora. Aunque siempre llevo conmigo una fotografía de mi playa favorita en la Costa Brava. 
Por último, ¿qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española?
Desde que vivo fuera me he emocionado en muchas ocasiones al escuchar hablar sobre España a personas que no son españolas, al salir fuera te das cuenta cómo nos ven el resto del mundo, es impresionante:  ¡Lo tenemos todo! Y estamos acabando con ello, así que basta de cortinas de humo, de centrar los debates en cuestiones que no son prioritarias ahora: CÉNTRENSE señores políticos, si tienen que dimitir, dimitan, si tienen que ir a la cárcel vayan (sean consecuentes con sus actos), pero por favor ¡¡ACCIÓN!!

martes, 29 de enero de 2013

Sara González: "Ya es rutina encontrar titulares desagradables en la prensa española"

Nombre: Sara González Rodríguez 
Edad: 29 años
Profesión: Investigador
Nivel de estudios: Licenciada en Biología, Licenciada en Bioquímica, Doctor en Biología.
Lugar de nacimiento: Salamanca
País de residencia: Alemania

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Cuando estás haciendo el doctorado, en algún momento te preguntas qué harás cuando acabes ya que es muy difícil conseguir un puesto en el mismo laboratorio en el que has hecho la tesis. Después de barajar algunas opciones, valoras la posibilidad de irte fuera a probar fortuna, hacer currículum y a mejorar o incluso o aprender un idioma. Además, la teoría dice que si te quieres dedicar a este negocio, la etapa postdoctoral es mejor si se desarrolla en el extranjero ya que a la vuelta puedes tener más opciones. En mi caso, no había empezado a escribir la tesis y ya estaba haciendo la entrevista en el sitio en el que me encuentro ahora para poder solicitar becas. Es entonces cuando te dejas llevar sin pensar y con suerte, cuando te quieres dar cuenta, estás preparando la maleta.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, me encontraba trabajando en el mismo laboratorio donde realicé la tesis con un contrato que finalizaba 6 meses después y que abandoné por la beca postdoctoral que me dieron.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
No me dio tiempo a buscar allí pero me imagino que me hubiese costado mucho.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Creo que este tipo de experiencias son muy enrriquecedoras tanto a nivel personal como profesional. Al principio irse a un país en el que no hablas el idioma y con unas costumbres diferentes es difícil para cualquiera, pero me imagino que como en cualquier lugar una vez que te adaptas todo se convierte en rutina. Echas de menos todo y a todos, hasta lo que menos te esperas y te preguntas qué haces aquí pero son contadas ocasiones, al final siempre encuentras un motivo por el que continuar. Vivir lejos es duro y no todo es como lo muestran en “Españoles por el mundo”,  ¡qué daño ha hecho ese programa! Respecto al trabajo no tengo ninguna queja, buen laboratorio, buena gente, buenas condiciones  y no me hace falta hablar alemán que era quizá mi handicap. Además, hace un año todo mejoró cuando el propio hospital me ofreció un contrato que mejoraba y mucho mi situación laboral previa de becaria.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
En mi caso sin ninguna duda. Los doctores en Alemania están muy bien considerados tanto a nivel profesional como social y se nota. Tenemos privilegios que en España son impensables. Pagamos unos impuestos muy altos pero cuando necesitas cualquier servicio te cubre con creces. Existen además muchas ayudas para los desempleados, madres, estudiantes... Los seguros médicos son caros ya que hay que optar por el seguro privado porque no hay seguridad social, lo cual supone cerca de 300€ mensuales. La tasa de paro es baja (alrededor del 5%) pero es también gracias a los contratos basura y los minijobs respecto a los cuales hay muchas quejas. Por otro lado, los trabajadores no tienen derecho a la huelga. Evidentemente hay cosas muy buenas y otras malas pero depende del puesto y el tipo de contrato. Lo bueno de Berlín, es que para ser una capital europea es muy barata, el transporte, pisos, la cesta de la compra.... yo diría que se puede vivir con bastante menos que en ciudades  como Madrid o Barcelona.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Por supuesto que echo de menos España y mucho Salamanca, creo que es algo inevitable. Mi intención es volver a España cuando acabe mi contrato aquí pero dudo mucho que las cosas estén mejor que ahora por eso de momento es sólo una intención. Ya veremos.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Culpa bastante por dos motivos: por un lado, que no ofrecen muchas opciones a los jóvenes que quieren dedicarse a la investigación y la única actividad relacionada con la ciencia que ellos hacen es recortar. Por otro, y paradójicamente, son ellos mismos los que me dieron la beca para venir a Alemania asi que se podría decir que por su “culpa” estoy aquí.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Mentiría si dijese que no.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
No tengo ese concepto en mi cabeza. Simplemente pienso que es una etapa de mi vida que paso fuera de mi país y de la cual puedo sacar mucho provecho tanto a nivel personal como profesional.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sinceramente he dejado de sorprenderme o frustrarme cuando leo los periódicos españoles. Al principio me preocupaba y me enfadaba, pero con el paso del tiempo y aunque suena muy triste, se ha convertido en rutina encontrar titulares desagradables en la prensa española.
¿Es usted una indignada?
Indignados creo que somos todos los que consideramos injustas las decisiones y los cambios que llevan a cabos los gobiernos junto con bancos y olvidan el concepto de democracia.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
En realidad sí que me veía fuera pero no pensé que sería en Alemania.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Un trabajo en algo relacionado con ciencia cerca de Salamanca, de mi pareja, familia y amigos, con un sueldo decente y sin la incertidumbre que genera el hecho de ser becario allí.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que se pongan en el sitio de los ciudadanos afectados por sus decisiones durante una temporada.

viernes, 11 de enero de 2013

Pablo Guardiola: "Los políticos sólo saben cómo vive el 1% de la población"

Nombre: Pablo Guardiola Molla  
Edad: 31
Profesión: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Nivel de estudios: Doble Licenciatura Barcelona - París
Lugar de nacimiento: Valencia
País de residencia: Polinesia Francesa

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
A partir de enero de 2011 la empresa de unos 20 trabajadores donde trabajo y donde también trabaja mi mujer nos dice que las cosas se están poniendo muy feas porque los proyectos de obra civil escasean. La empresa se adapta rebajando sueldos y despidiendo trabajadores. En marzo de 2012, la situación se vuelve crítica porque la empresa no recibe pagos por porte de sus clientes, en su mayoría administraciones públicas. A partir de ese momento, el jefe nos dice claramente que no va arriesgar su dinero personal, que irá despidiendo a gente y liquidando la empresa porque no ve futuro en España. Por otro lado, en junio 2012, en una boda de ingenieros, que parece un funeral por la situación de la mayoría, nos muestra el camino, tenemos que irnos. Con mi currículum era relativamente fácil encontrar trabajo en Francia y por qué no probar una colonia francesa nos dijimos
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sí, pero sospecho que por poco tiempo, y sobre todo, ante un panorama totalmente desolador.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Cuando acabo mis estudios en París en 2006, volver a España a trabajar estaba chupado, había ofertas para lo que uno quisiera. Aún recuerdo llamadas telefónicas ofreciéndome trabajo, porque mi currículum corría por el colegio de Ingenieros de Caminos. Las condiciones eran buenas, por no decir que muy buenas, aunque con los años se fueron degradando sin ser en ningún momento malas.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Entre 2003 y 2006 viví en Paris, acabando mis estudios. Fue una elección personal, sin obligación alguna. Por tanto, para mí vivir fuera no era una novedad. La verdad es que de momento, solo llevamos 2 meses, la experiencia está siendo fantástica, tanto a nivel laboral como personal. Es un país pequeño tanto en tamaño como en población, apenas 200.000 habitantes, así que enseguida todo el mundo se conoce. Tanto la naturaleza como las playas son de verdadero ensueño. Para los niños, como mi hijo, es una pasada, siempre tenemos un clima entre 23-30 grados todo el año…
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Laboralmente el estrés es inferior, no hay tanta presión como en España, tanto en mi sector como en los otros. Por otro lado, esto sigue siendo Francia, así que tenemos una sanidad pública de primer nivel, una educación pública de primer nivel y también mucha seguridad, no suelen haber problemas. De esta manera, las condiciones son mejores que en la España que se vislumbra, e iguales a la España que dejamos.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echar de menos España, desde Tahití es casi, casi obligatorio. Estamos a 30 horas de avión y 2000 euros de billete, por lo que difícilmente podemos volver una vez al año. Tengo clarísimo que volvería si las cosas fueran mejor, pero tengo igual de claro que eso llegara tarde para mi generación.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Para mí son los principales responsables de mi marcha. No tengo ninguna duda. Cuando trabajaba en España pude comprobar la inutilidad manifiesta de los puestos políticos en materia de infraestructuras. Yo mismo participé en la construcción del aeropuerto de Lleida, y allí mismo todos veíamos que iba a ser un fracaso y un gasto innecesario, mientras el político de turno pensaba que en ‘Harrods’ en Londres se venderían manzanas de Lleida... Si todos los directores generales, secretarios, asesores, vamos los puestos a dedo de la administración pública siguen el mismo patrón que el que yo conocí, no me sorprende nada de lo que ocurre.
¿Considera positiva su experiencia actual?
La experiencia tengo clarísimo que es muy positiva, por cambiar de contexto laboral, por conocer el sistema de trabajo francés, por las oportunidades que me brinda a mí y a mi familia… estamos dándole un idioma a mi hijo, así como la posibilidad de conocer una cultura totalmente diferente a la europea. Sin embargo, también tengo claro que es un lugar de paso, de 2-4 años de experiencia para luego regresar a Europa, y digo Europa porque tengo claro que volveremos algún día y seguramente el sur de Francia sea un destino más definitivo.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, soy un emigrante y la verdad es aquí hay una comunidad de expatriados franceses muy importante y por tanto no es extraño, eres uno más, da igual si eres el blanco o popa, como nos llaman aquí. Cuando viajé a acabar mis estudios a Paris no me veía como emigrante, pero ahora es diferente. Cumplo con el patrón clásico del emigrante: sin posibilidad de encontrar empleo en mi país, me marcho con lo puesto. La diferencia radica en que ahora, los que nos vamos tenemos estudios, y ahí está el verdadero drama, el país se vacía de gente que ha formado y preparado, en edad de formar una familia y por tanto, personas que difícilmente volverán.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Hay mañanas que me levanto enfadado, me acuerdo de las calles de Barcelona y de Valencia y me da mucha rabia. Pero prefiero mirar adelante; cuando veo salir el sol y la selva verde a los pies de mi casa, una sonrisa se esboza en mi cara y me digo que tengo una suerte inmensa de poder pasar unos años en un lugar tan especial del planeta.
¿Es usted un indignado?
No, no lo soy. Cuando mis amigos defendían y participaban en el 15 M yo tenía claro que no servía para nada. El otro día Ramón Muñoz, periodista de El País, decía que los cambios sociales más importantes han venido precedidos de inicios violentos, desde la Revolución Francesa hasta la Primavera Árabe. Han tenido que suicidarse varias personas para que los políticos mediten cambiar una ley hipotecaria de principios del siglo XX. Por desgracia creo que la solución pasa por un arranque violento que nunca ocurrirá. 
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Nunca se me hubiera pasado por la cabeza tener que marcharme "obligado" pero tampoco hubiese sido descabellado pensar en marcharme para probar cosas nuevas.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Lo que peor llevo, y para mí es un sueño, sería que mi hijo pudiera criarse en la España que yo me crie. Es un sueño, espero que no sea un imposible...
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Les pediría que un día a la semana vivieran como un parado, otro como un trabajador anónimo de una empresa y otro como el dueño de una mediana empresa española, que no cobran de las administraciones publicas desde hace meses. Así vivirían y sabrían cómo viven el 99% de los españoles. Por ahora, solo saben cómo viven el 1% de los españoles, o sea ellos y todo el sequito que los rodea.


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jueves, 27 de diciembre de 2012

Rafael Roldán: "Me indigna tener un futuro tan incierto"

Nombre: Rafael Roldán Roldán
Edad: 34
Profesión: Arquitecto
Nivel de estudios: Licenciado, Arquitecto superior
Lugar de nacimiento: Cortegana, en la provincia de Huelva
País de residencia: Alemania

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Llevaba dos años con trabajos esporádicos como arquitecto y otros pequeños trabajos no relacionados directamente con la arquitectura, que en ningún caso compensaban ni económica ni profesionalmente, de modo que se imponía tomar una decisión, quedarme en España y buscar un trabajo “de lo que fuera” o salir fuera e intentar trabajar como arquitecto. Después de unos meses de duda me decidí a irme.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Sólo pequeños trabajos, o siempre como arquitecto, y en los tres o cuatro últimos meses, prácticamente nada.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Los arquitectos pasamos en apenas dos años de tener pleno empleo a ser uno de los colectivos más castigados. Y para alguien como yo, con varios años de experiencia, parecía no haber hueco, o buscaban a profesionales con más de diez años o recién licenciados. En cuanto a las condiciones de las pocas ofertas que había, en algunas de ellas eran simplemente ridículas.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Hay momentos muy buenos y otros muy duros, pero en general es bastante enriquecedora.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Las condiciones laborales en general son mejores que en España, eso a pesar de tener un contrato en prácticas después de ocho años trabajando en España. En cuanto a las condiciones sociales, he de decir que en Alemania se vive bastante bien. También ayuda que esta crisis no les ha castigado como en España, de modo que el ambiente general es más optimista, el trabajo es más estable… no sé, es una sensación general.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echo de menos España por lo que quedó atrás, mi familia, mis amigos y sobre todo mi novia, que sigue allí. Lo de volver dependerá no sólo de que las cosas mejoren aquí. Dependerá de cómo esté yo en Alemania y de que pueda estar con mi chica. Aquí, allí, es lo de menos.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Nunca me he creído eso de que vivimos por encima de nuestras posibilidades, y políticos, gobernantes, etc., se han demostrado ineficaces y poco imaginativos a la hora de cambiar de rumbo. Aun así, la decisión la tomé yo, atendiendo a mis prioridades personales. En cuanto a la sociedad en general, si tantos profesionales formados tienen que hacer la maleta para poder seguir trabajando,  es que hay muchas cosas que no se han hecho bien, no en los últimos cuatro años de crisis, sino desde hace mucho tiempo, y de eso debemos sentirnos responsables todos, cada uno a su nivel de responsabilidad y de participación activa.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Conocer gente, otras culturas, otras realidades, aprender un nuevo idioma, otras formas de trabajar… Una vez que has sobrevivido al choque inicial todo es positivo, en presente y futuro, desde el punto de vista profesional pero sobre todo desde el punto de vista personal.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Al principio no me consideraba emigrante, no al menos como los pepes y las pepas de los años 60. Europeo, en Berlín, con idiomas con los que comunicarme, aunque no hables casi nada de alemán, no te sientes emigrante. Tampoco estás de vacaciones, es otra categoría. Sin embargo, cuando empiezas a integrarte en el mundo laboral (o de la búsqueda de trabajo), te peleas con las administraciones, con el idioma, entonces sí, te haces consciente de tu no pertenencia a ese lugar, te sientes emigrante. Por suerte, esa sensación también está desapareciendo, o mitigándose. Estoy aprendiendo el idioma, tengo trabajo de lo mío, amigos alemanes, españoles y de otros países, soy un privilegiado, y si tuviera a mi chica allí, me sentiría en casa.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sí, dudo a menudo de poder aportar algo personalmente para que la situación cambie de rumbo, a lo que contribuye ver que no tanta gente tiene ganas o fuerzas para luchar por los cambios que necesitamos, pero no me fui por eso, esto no es una huida. Tampoco soy un aventurero, como piensan algunos de los que nos gobiernan.
¿Es usted un indignado?
Sí, por supuesto. Me indigna tener un futuro tan incierto, yo y tantos otros. Me indigna la falta de sensibilidad de los que gobiernan y la falta de alternativas por parte de los que no gobiernan. Me indigna la pasividad de mucha gente que decide sufrir en silencio, poco conscientes de lo difícil que va a resultar recuperar ciertas cosas.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Después de un año de Erasmus en Italia me quedó la inquietud de volver a salir, probar otros países, otras formas de vida. Pero he de ser sincero, cuando empecé a trabajar y a montar mi vida en España me olvidé, estaba bien donde estaba, así que no, hace unos años no me imaginaba empezando de nuevo.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Bueno, procuro centrarme en donde estoy ahora, si me paso el día pensando en volver, al final lo haría, de cualquier forma.  Aun así, no estaría mal trabajar para la sede española de una empresa alemana, o algún tipo de teletrabajo...
Por último, ¿qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española?
Que se decidan a mirarnos, que respeten a las personas que viven en España. Siempre hablan de que trabajan por el bien de España, por hacer crecer la marca España. Señores políticos: España, la marca España, no existe al margen de las personas que viven aquí.
 
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jueves, 20 de diciembre de 2012

Macarena Vázquez: "Estos años lejos de mi familia jamás los recuperaré"

Nombre: Macarena Vázquez Reyes 
Edad: 32
Profesión: Guía turístico
Nivel de estudios: Historia del Arte, Diploma de Guía.
Lugar de nacimiento: Cáceres (Aunque vivo en Sevilla desde los 18)
País de residencia: Malta

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Llevaba casi dos años sin encontrar un trabajo relacionado con lo que había estudiado y con mi profesión, ya fuera como guía turístico o en una empresa relacionada con el turismo. Por cuestiones de salud tuve que dejar de trabajar de guía en el extranjero y trabajar en España era más difícil...
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Trabaja de dependienta en un conocido centro comercial, me pasaron de 40 a 20 horas semanales, así que las cuentas no me salían. Además, no era el trabajo de mi vida, ni tenia vistas de que fuera a mejorar la situación. Para colmo, mi marido, aparejador, iba a ser el próximo en ser despedido en su empresa que, como todas las de la construcción, se iba a pique. Así que a ver cómo se paga la hipoteca y se come todos los días...
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Trabajo de lo mío... en España, complicado, la gente está en modo ahorro y el turismo es un lujo. Los grandes turoperadores estaban cerrando las oficinas fuera de Madrid y fusionándose con otros. Encontrar agencia de viaje que fueran bien y necesitaran a gente era imposible. En un hotel me ofrecieron 800 euros al mes como recepcionista haciendo noches y festivos. Eso sí, exigiendo carrera y tres idiomas, pero vaya, que no tuve que decir que no, nunca volvieron a llamar.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Al principio dura porque tuve que empezar a trabajar de lo primero que salió, en una tienda, trabajando muchas horas, fines de semanas, festivos... Muy mal pagado... Y luego poco a poco mejorando de trabajo. En un año he pasado por 3 trabajos, eso sí, siempre a mejor y al menos relacionados con el turismo, en el departamento de reservas de dos empresas. Lo malo es luchar con la burocracia maltesa para que te reconozcan tus títulos. Después de 10 meses traduciendo, convalidando carrera, diplomas de guías, etc., aún no he conseguido que me permitan trabajar de guía aquí. Es agotador, creo que hacen guerra de desgaste, para desmoralizarme y que no siga. Todos los días una nueva pega. Ahora dicen que un Master en Historia del Arte no tiene nada que ver con ser guía... En fin, hay que contar hasta 8, 10, 100... 6000
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Ahora estoy mucho mejor. A pesar de no poder guiar tengo un buen trabajo en una gran empresa. Aquí se puede hasta elegir trabajo, como digo he pasado por tres distintos en un año, siempre porque he querido cambiar yo. Y aquí en Malta la calidad de vida es buena, no son grandes sueldos pero tampoco hay grandes gastos. Sé que no voy a ir a la calle mañana, no tengo ese miedo que tenía en España. No me va a faltar el sueldo y sé que me da para pagarlo todo, sin hacer malabares. Te puedes permitir vivir en un piso decente, no como en España, que pagas fortunas por pisos diminutos y viejos. Estas en casa a las 7’30 de la tarde, no como en España, que cerrábamos en el centro comercial a las 22h. Se puede tener más vida familiar, más calidad de vida por menos dinero.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Me encantaría volver, claro. Echo de menos a mi gente, mi cultura, mi forma de vida de allí. A veces me pongo negra con la tranquilidad maltesa, con la lentitud... Me da la sensación de haber viajado atrás en el tiempo. Espero que la mala racha pase pronto y pueda volver a España. Pero también te digo que no voy a volver si no es para mejorar, no quiero volver a un país en el que la vivienda es un lujo,  donde la jubilación será solo para millonarios, donde tener un hijo no te permite seguir trabajando o en el que cada día me acueste pensando si me renovaran contrato o si iré a la calle...
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Pues en mi caso toda. Si yo hubiera tenido un buen trabajo en España y mi marido no hubiera estado amenazado a diario con ir a la calle por el cierre de la empresa de construcción en la que trabajaba, jamás me habría ido. Nos engañaron de pequeños, nos hicieron creer que estudiando una carrera, hablando idiomas etc., viviríamos siempre bien, como los que estudiaban carreras en los 70, que para ellos era una garantía de buen puesto de trabajo bien remunerado. Ahora tenemos un país llenos de universitarios que han costado un buen dinero al Estado y a sus padres para que los disfruten otros países a los que les hemos salido gratis.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Todas las experiencias tienen como positivo que se aprende y en mi caso ganare una buena experiencia laboral también, pero tiene su lado negativo. Estos años lejos de mi familia jamás los recuperaré. Me tengo que perder nacimientos, bodas y entierros de gente querida. Estar lejos tiene eso...
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, me considero emigrante puesto que ni soy una turista ni una aventurera. Si la situación hubiera sido otra no estaría aquí. Lamentablemente ahora no solo emigran gente para las fábricas alemanas como en los 70, ahora emigramos también universitarios bien formados, que hemos costado el dinero en nuestro país.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sí, siento impotencia de que cambie el nombre de quien nos gobierna pero no sus intenciones. Me da pena ver que se sigue destinando dinero a bancos, consejeros innecesarios, obras civiles que solo sirven para que el nombre del político de turno este en una placa... Que se tire el dinero y no se invierta en cosas útiles. Me da pena que no nos den oportunidades y el dinero se robe para caprichos políticos.
¿Es usted una indignada?
Sí, claro, a quién no le indigna ver lo que ocurre. Me indigna el sueldo de los políticos, me indigna que se arreglen rotondas en vez de familias, me indigna que todos tengamos que apretarnos el cinturón menos quienes nos han llevado a esto, pero también me indigna que muchos partidos se aprovechen de mi indignación enarbolando banderas cuando todos son culpables de lo que ocurre. Me indigna salir a quejarme y que ya haya una bandera o un símbolo político al lado que me encasille.
Y me indigna todo lo que le está tocando pasar a mi generación, la más preparada de la historia de España y ... perdida.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Cuando empecé mi carrera creí que al terminar jamás me faltaría el trabajo. Creí que íbamos a vivir mejor que las generaciones anteriores. A los 32 me veía casada, con hijos, casa, coche, viajando... Y me veo casada, emigrada y sin poder ni pensar en hijos porque ya me dirás con este plan...
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Los sueños si se cuentan no se cumplen. Jeje. No es broma, no sé, no pienso, vivo al día, para que planear o imaginar, si luego va a ser todo distinto...
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que se bajen de los pedestales en que están, que vean de verdad lo que ocurre aquí abajo. Que se dejen de colocar amigos, robar y mirar sus propios intereses y se preocupen por darnos una educación de calidad, por ayudar a los emprendedores, las pequeñas empresas familiares, las mujeres que no tienen donde dejar sus niños para ponerse a trabajar... Que el feminismo no es poner faltas a los muñequitos de los semáforos ni llamarnos “trabajadoras y trabajadores”. Ayudar a las mujeres a que puedan compaginar su vida con su trabajo supondría darle utilidad a un 50% de la población, que en muchas ocasiones ha costado un buen dinero al país en preparación académica. En general que se dejen de ponerse plaquitas conmemorativas y querer pasar a la historia y gobiernen pesando en la gente.
 
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Raquel A.: "La mayoría no nos hemos ido por espíritu aventurero, nos hemos ido por necesidad"

Nombre: Raquel A.
Edad: 28
Profesión: Periodista
Nivel de estudios: Licenciada en Periodismo y con un Máster en Diseño Gráfico.
Lugar de nacimiento: Madrid
País de residencia: Francia (París)

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
La idea de abandonar España rondaba mi cabeza desde hacía mucho tiempo pero al final por miedo, porque fui encadenando unos trabajos con otros (no siempre de “lo mío”) o por diversas circunstancias, no me atrevía a dar el paso definitivo.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Lo que me hizo tomar la decisión de marcharme fue precisamente que me quedé sin trabajo. Llevaba un año y medio en una agencia de publicidad, con un contrato en prácticas, y me quedé en la calle así que tomé la decisión de irme. Terminé de trabajar a primeros de julio y a finales de agosto ya estaba en Francia.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Jamás he “trabajado” de lo mío. Soy licenciada en periodismo pero como periodista solo he conseguido trabajos de becaria. Gracias a un máster que hice de Diseño Gráfico (que me pagué trabajando como dependienta en una tienda) encontré un puesto en una agencia de publicidad como redactora y diseñadora, pero con contrato en prácticas que me han ido renovando durante año y medio. Jamás he tenido un contrato de trabajo en condiciones de “lo mío”.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Está siendo muy dura. A diferencia de muchas historias que he leído en su blog, sobre todo de otros periodistas, yo no me he venido con una beca, a realizar prácticas en un medio francés ni nada similar, yo me he venido a trabajar como niñera, o como le dicen aquí “fille au pair”. No creo que lo mío tengo más mérito, pero sin duda es un cambio drástico de vida.
Después de un año y medio trabajando como redactora y maquetadora en una agencia de publicidad, algo que me encantaba, tuve que elegir entre quedarme en mi país sin posibilidad alguna de trabajar o venirme a París a cuidar niños. Pasar de un trabajo para el que has estudiado y que te encanta a uno en el que tienes que aguantar los caprichos de un crío de tres años no es nada fácil. Actualmente vivo con la familia y me ocupo del niño y de la casa. Aunque afortunadamente me he encontrado con unas personas que me tratan como una más de la familia. Vivo en casa ajena, con una familia que no es la mía y a la que he tenido que amoldarme. Además tengo que aprender un idioma que, aunque tenía una base, no hablaba antes de llegar.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Mis condiciones actuales no son mejores, pero sin duda las condiciones laborales en Francia son muchos mejores que en España. Mi caso es especial porque yo soy “fille au pair” y es un trabajo un poco especial.  Aunque tienes que hacer una serie de horas, al final como vives con ellos acabas trabajando más horas y estás disponible las 24h del día a cambio de una habitación donde dormir y de un sueldo mísero que te da para poco.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Claro que echo de menos España, a mi familia, a mis amigos, la comida, salir de cañas… Creo que la mayoría de los jóvenes que nos hemos ido no ha sido porque tengamos un espíritu aventurero como opina cierta ministra, nos hemos ido por necesidad. La mayoría de los que hemos abandonado nuestro país tenemos carrera universitaria y allí no tenemos posibilidad ni de trabajar como dependientes en una tienda. 
Si las cosas mejoraran en  España volvería, no me lo pensaría ni medio segundo. ¿Cómo no iba a preferir trabajar en mi país como periodista antes que estar de niñera en el país vecino? Pero dudo mucho que encuentre trabajo como periodista en España en los próximos años…
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
Yo opino que la culpa de que España esté como está la tenemos un poco todos. Aquí quien más o quien menos nos hemos beneficiado de los años de vacas gordas y hemos derrochado sin pensar en que podían venir las vacas flacas. La diferencia es que algunos se siguen llenando los bolsillos con las vacas flacas.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Mi experiencia está siendo muy dura pero positiva y enriquecedora. Estoy conociendo una cultura y un idioma que desconocía, gente agradable de todas las nacionalidades y una ciudad y un país que creo que tiene mucho que ofrecerme.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
En realidad no, me siento europea, ciudadana del mundo. No me siento como una emigrante.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
La verdad es que no. Hace un tiempo sí pero ahora tengo muy asumido que es la situación que nos ha tocado vivir a las personas de mi generación.
¿Es usted una indignada?
¿Pero quién no va a estar indignado con lo que está pasando en España? Aunque como acabo de decir ya estoy un poco resignada.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
La verdad es que no. Cuando comencé la carrera de periodismo ya sabía que iba a ser difícil encontrar trabajo, pero jamás imaginé que cerrarían tantos medios de comunicación y que se quedaría en la calle periodistas reputados. Según tengo entendido, después de la construcción, el periodismo es el sector que más puestos de trabajo ha destruido en los últimos dos años. 
En cuanto a lo de salir de España, siempre me apeteció irme a otro país por una temporada y descubrir otras culturas, pero desde luego jamás pensé que me vendría para trabajar como niñera.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Yo siempre he sido muy pesimista y ahora más que nunca… dejé de creer en España ya hace tiempo y si vuelvo algún día es porque fuera no encuentre mi lugar, pero creo que en España tampoco lo voy a encontrar ya ni dentro de varios años.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Ninguno.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Miguel Ruiz: "Me encantaría que España pudiera ofrecerle a mi hijo un futuro digno"

Nombre: Miguel Ruiz Oses
Edad: 34
Profesión: Investigador (Físico)
Nivel de estudios: Doctor en Ciencias Físicas
Lugar de nacimiento: Santander (en realidad Valencia, pero soy cántabro..;)
País de residencia: EEUU

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Durante mi tesis doctoral realice diversas estancias en el extranjero que me permitieron conocer otras realidades profesionales y sociales en diversos países, sobre todo en Alemania. En la carrera científica siempre está muy presente la movilidad, y sin duda se ve como un aspecto positivo de ella, pero siempre es cierto que uno aspira a alcanzar una estabilidad en un buen centro de trabajo, y en un caso ideal, cerca de tu familia. En mi caso decidí “acomodarme” abandonando la inseguridad de la ciencia e incorporarme como investigador a un centro de I+D de un gran empresa. La verdad es que la experiencia aunque enriquecedora, resultó más que decepcionante al comprender lo que realmente significa hacer l I+D en España. Decidí cambiar de centro de trabajo aunque siguiendo ligado al I+D, y de nuevo la experiencia resultaba decepcionante.
Finalmente llegó un momento en que aunque dubitativo, empecé a convencerme de que debía probar en el extranjero. He de resaltar que había alcanzado un nivel de “acomodamiento” bastante alto. Vivía con mi novia, los dos trabajábamos y teníamos una vida sin estrecheces. Pero definitivamente los dos estábamos disconformes con muchas (MUCHAS) de las cosas del día a día en nuestra vida profesional. En ese punto me puse a buscar trabajo en diferentes laboratorios internacionales y conseguí una entrevista en un laboratorio americano que es donde estoy ahora.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Como ya he comentado antes sí. Aunque no tenía un contrato fijo, tenía una situación relativamente estable y con una posibilidad de futuro en la empresa en que me encontraba. Pero las ganas por experimentar cosas nuevas y la aspiración de conocer sitios mejores que me hicieran crecer  profesionalmente me hizo dar el paso de irme (evidentemente uno nunca sabe si va a ir a un sitio mejor o peor hasta que lo intenta).
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En España yo aspiraba a trabajar en I+D para poder amoldar mis conocimientos y  metodología científica de la mejor manera posible. Era consciente de que no iba a encontrar un trabajo “de lo mío”, lo aceptaba, pero con el tiempo comprendí que no estaba dispuesto a cualquier cosa y a cualquier precio. Las condiciones económicas eran buenas comparadas con mi entorno en España, pero ridículas fuera de nuestras fronteras.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Vivir y trabajar en EEUU es una experiencia dura en un principio y se va suavizando a medida que comprendes el sistema. Se trata de un país realmente hostil con los recién llegados, pero a medida que pasa el tiempo vas aprendiendo a desenvolverte  y el día a día se vuelve mucho más llevadero de lo que recuerdo de España. Supongo que ayuda el hecho de que hay mucha gente inmigrante por aquí y se crea mucha camaradería.
Por otro lado profesionalmente uno encuentra de todo, pero llama la atención que uno acaba desmitificando un poco a los americanos y su compromiso con el trabajo. No son todo lo que uno ha oído con anterioridad, eso desde luego. Pero el sistema funciona con una eficiencia mejor de la que yo había conocido hasta ahora.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
En la actualidad tengo un contrato postdoctoral de dos años del cual ya he consumido uno y medio. Cuando acabe el contrato y en función de mis méritos podre negociar por una extensión de un año más. Entonces tendré que buscar otro trabajo, en otra ciudad o quizá otro país. Por ello diría que las condiciones no son mucho mejores aquí que en España (de hecho no puedo decir ni siquiera que gane mucho más dinero), lo que sí es cierto es que mi formación aquí esta siendo inmejorable.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Claro que echo de menos España. El problema es que uno desconfía ya de un país que te da una de cal y una de arena. El sistema no parece estar montado de una forma consecuente. Antes el problema era la inestabilidad de una carrera científica ya de por sí inestable, ahora el problema es además el descredito al que se ha sometido a todo el sistema científico español. Resulta que cuando más se debería invertir en ciencia es cuando mas se recorta. El mensaje es peligrosísimo. No sólo dificulta volver, es que además los mejores científicos de España están ahora mismo tentados de abandonar el barco. Y son ellos los que están construyendo un tejido científico que nos permita volver al resto. La situación es realmente preocupante.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
A mí no me gusta culpar a los demás de todo, pero si es cierto que considero que España se ha gastado un montón de dinero en formarme para luego no darme otra opción que irme. Y eso no tiene ningún sentido. No podemos becar a la gente y que luego sean mano de obra cualificada en otros países. La cuestión es de una lógica aplastante, ¿no?
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí, claro que lo es. Pero también lo fue la experiencia profesional en España.  Todas las experiencias profesionales son útiles y contribuyen al crecimiento personal. La diferencia es que ahora siento que estoy en un circuito profesional realmente dinámico. En España no tenía esa sensación.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, claro que soy emigrante. Y dadas las circunstancias en que se encuentran otros inmigrantes por aquí no encuentro ningún motivo de queja por serlo. Este es un país de inmigrantes y tanto mi mujer como yo tenemos un status con unos derechos y obligaciones que nos hacen tener una vida digna y plena. 
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Sí que siento frustración y sobre todo siento  pena por como se hacen las cosas. Cuando trabajaba allí estuve rodeado de profesionales como la copa de un pino. Gente joven súper preparada y capaces de todo pero que el propio sistema ponía en “lista de espera”. Hace falta un cambio de mentalidad a todos los niveles, pero sobretodo en los niveles de mando. España tiene un enorme potencial al que todavía no se le ha sacado el máximo provecho. Si después de todo lo que ha pasado como país está al nivel que está, es para soñar en positivo de lo capaz que es de alcanzar cotas más altas. Es cuestión de ser serios, creer en nosotros mismos, y ponerse manos a la obra.
¿Es usted un indignado?
Sí, lo soy. Pero desde hace muchos años. Desde que me fui de Erasmus con 20 años y empecé a comprender que la vida no era como yo creía. Había países no tan lejos de nosotros donde la gente tenía acceso a una vivienda antes que nosotros, tenían acceso a puestos de trabajo que nosotros no teníamos. Pero sobretodo empecé a preguntarme a cuánta gente en España realmente le importaba todo eso. A veces tenía la sensación de pertenecer a un país analfabeto por decisión propia. Orgulloso de su ocio y de sus paisajes, pero desinteresado por el progreso y sobretodo por la modernidad. España parece que disfruta renunciando a todas y cada una de las oportunidades históricas de modernización.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
Sí. Pero realmente imaginaba dejar detrás de mí un país que me ofreciera la alternativa de volver. Ahora no lo tengo tan claro, tristemente.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Desde la humildad absoluta me encantaría ser capaz de volver a España y aportar algo a la sociedad. Me encantaría ser útil para los jóvenes, por ejemplo.  Ahora que voy a ser padre (si esto se publica ya lo habré sido) me encantaría que España pudiera ofrecerle a mi hijo un futuro digno. Una sociedad moderna, trabajadora, dinámica donde no encuentre algunos de los obstáculos que mi generación ha encontrado. Porque si sigue encontrando los mismos problemas que nosotros es que no hemos avanzado nada. Eso sería muy triste.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española.
Creo que vivimos momentos históricos donde los políticos son los que peor están saliendo parados. Se lo merecen y está en sus manos cambiarlo. Deben saber que las redes sociales están ahí para llevar la verdadera democracia a la calle y van a por ellos. Deben cambiar su actitud lejana al pueblo y ponerse las pilas. Deben asumir responsabilidades o apartarse a un lado. Desgraciadamente no veo a la mayoría de los políticos con capacidad de tomar decisiones “propias”. Los grupos de poder los tienen controlados, creo que esta mas que probado. Por ello es el pueblo el que debe reaccionar y de una vez por todas mandar un mensaje claro a la clase política. QUE GOBIERNEN PENSANDO EN EL PUEBLO!!!!!!!.

martes, 23 de octubre de 2012

Almudena Barragán: "Lucho cada día con la sensación de que hemos perdido el norte"

Nombre: Almudena Barragán Gaspar
Edad: 24
Profesión: Periodista
Nivel de estudios: Licenciada en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Información Internacional y Países del Sur y Diplomada en Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana de México.
Lugar de nacimiento: Madrid
País de residencia: México

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Tuve la oportunidad de hacer unas prácticas en un periódico mexicano y no me lo pensé dos veces. En España llevaba meses buscando algún trabajo remunerado y era imposible que la combinación prácticas, periodismo, remuneración, fueran compatibles más allá de los 300 euros.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
No, ese fue uno de los motivos que me impulsó a hacerlo.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
En España somos muchos los compañeros y compañeras periodistas que no tenemos opción para trabajar de lo nuestro. La mayoría accede a trabajar gratis o con un sueldo ínfimo que muchas veces no sube de los 300 euros, o sólo te cubre el transporte.
Las empresas se aprovechan de la situación por la que estamos “pasando” todos, de tal manera, que tienen la excusa perfecta para contratar y despedir barato. En la comunicación se están cometiendo grandes atropellos contra los derechos de los trabajadores, algo que afecta en la calidad de la información que se produce en nuestro país. Lo que antes hacían 3 redactores ahora lo hace un becario/a por las mismas horas y por un sueldo insignificante.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Enriquecedora, gratificante y muy interesante. Vivir en México me ha descubierto la posibilidad de mantenerme por mí misma, hacer mi camino de forma independiente y aprender a desenvolverme en una cultura y sociedad diferentes.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí lo creo. Aunque México también se enfrenta a retos propios y a una situación social de lucha por los derechos de los trabajadores y la mejora de las condiciones de vida.  Todavía hay mucho en lo que trabajar. América Latina se ha convertido en el lugar de destino de muchos españoles/as que han hallado en este continente el refugio que encontraron sus bisabuelos y tatarabuelos cuando emigraron hace décadas. Para todos aquellos que menosprecian a América Latina como destino, decirles que es un lugar de grandes posibilidades, con una riqueza cultural, humana, artística, lingüística y de mercado que existen en pocos lugares del mundo.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Una siempre echa de menos su casa, pero también es cierto que tenía muchas ganas de conocer nuevos países, lugares, personas.
Quizá volvería, pero primero estaría un tiempo fuera para poder crecer como profesional y como persona.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Sólo hay que mirar las cifras oficiales que maneja el Gobierno para darse cuenta de la responsabilidad que éstos tienen de que cada día 200 españoles hagan la maleta y se marchen de casa para trabajar en el extranjero, la mayoría forzados por la situación económica de nuestro país.
Son los políticos los que han realizado los recortes a la ciudadanía, los que han eliminado las esperanzas de los jóvenes de encontrar trabajo en España. 
Los que dan prioridad al gasto desorbitado de infraestructuras inservibles, a la industria armamentística, a la financiación desorbitada de la Iglesia, al rescate de bancos y entidades, a vivir bajo el yugo de una deuda que jamás podremos pagar; antes que invertir en la investigación y el desarrollo, la educación, la cultura, la sanidad, el deporte y evolución de su sociedad.
Son ellos los que dejan escapar los talentos de su país mientras España rota, sucia y vacía sigue dando pasos de ciego, perjudicando a la mayoría de los ciudadanos.
Y también nosotros como ciudadanos tenemos la responsabilidad de protestar, de exigir, de luchar porque no nos quiten lo que tanto nos costó conseguir. De seguir pendientes de lo que ocurre en España a pesar de la distancia.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí. He conseguido hacerme un hueco en México. Cada día aprendo nuevas cosas en este país mágico. Vivir tan lejos de mi casa me ha ayudado a abrir la mente, a ser feliz con poco, a disfrutar de los detalles que ocurren cada día, a valorar cosas que no conocía.
Vivir y trabajar fuera te ayuda a ver con perspectiva tu país, tu sociedad, la vida que tenías antes, tus comodidades, la situación global en la que vives.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Soy emigrante. Una emigrante privilegiada que tiene acceso a Internet, a Skype y una tarjeta de crédito; pero emigrante a fin de cuentas.
Somos la nueva generación de españoles que tiene que salir de casa para buscarse la vida. Para seguir adelante y no tener que depender de sus familias. Somos la primera generación que va a vivir peor que sus padres, que tendrá que luchar con una oleada de recortes, represión y control mayores de las que existían.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Lucho cada día con la sensación de que hemos perdido el norte. De que debemos de cambiar nuestro modelo de vida, nuestro modelo de sociedad, nuestro modelo de consumir y producir. Cada día me levanto más convencida de que lo que importa en la vida son los tuyos, es ser coherente con tu vida y feliz con poco, haciendo feliz a los demás, luchando por no perder ni el sentido común, ni la humanidad y eso no es cuestión ni de ideologías, ni de política, es cuestión de ser ciudadanos con cabeza y convicción, de ser personas.
¿Es usted una indignada?
Soy una indignada, de los pies a la cabeza. El que no esté indignado con la situación que vivimos en España o no ve lo que pasa en la calle, o no le interesa que la gente se manifieste y exija lo que es suyo.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
No. La verdad es que yo pensé viajar y conocer mundo, teniendo la opción de elegir si quería trabajar dentro o fuera de mi país, pero no obligada a salir si quería seguir avanzando y creciendo en mi carrera y en mi vida.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Sueño con volver a ir de cañas con mis amigos. Sueño con una tapa de jamón y unas aceitunitas. Sueño con que los jóvenes de España no tengamos que salir despavoridos en cuanto terminemos la Universidad, que no tengamos que dejarnos los cuernos trabajando de camareros/as, cajeros/as, profesores/as particulares o dependientes/as porque nuestro título no nos da de comer. Sueño con una clase política que realmente represente a quienes han votado por ellos, y no a los intereses de las grandes empresas del país que ni se han despeinado con la crisis. 
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Ninguno de ellos nos representa. Lamentarán haberse convertido en los peores políticos de la historia actual de nuestro país. Todo lo que han hecho ha provocado que la población deje de creer en el Gobierno, en el poder y la autoridad, en sus promesas y en lo que representan. Como dicen aquí en México, puro papel mojado.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Patricia Ibarra: "España está perdiendo lo mejor que tiene: su gente"

Nombre: Patricia Ibarra Carrión
Edad: 28 años
Profesión: Arquitecta
Nivel de estudios: Licenciada en Arquitectura
Lugar de nacimiento: Elche (Alicante)
País de residencia: Suiza (Lucerna)

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
La idea nace tras 6 meses de búsqueda de trabajo y de indicios de alguna oportunidad para optar a algún puesto, ya no directamente relacionado con mi profesión, sino que me aportara algo enriquecedor acorde a mis estudios realizados y mis años de esfuerzo.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
No, no tenia ningún trabajo en el momento de tomar la decisión;  es por ello que decidí abrir horizontes con la simple curiosidad de saber qué estaba pasando en otros países, y con la esperanza de que en algún lugar las cosas tenían que estar funcionando mejor.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
Por supuesto, en España las oportunidades para una persona con mi perfil son prácticamente nulas. Las condiciones económicas eran bastante patéticas, aunque en esto momento mi prioridad más que encontrar una estupenda remuneración económica era encontrar un puesto en el que poder crecer y sentirme realizada, con un buen ambiente laboral y buenos proyectos. En España tienes demasiada titulación para trabajar como dependienta pero no tienes la suficiente experiencia para optar a un puesto digno relacionado con tu profesión. Al final, te encuentras atrapado en una laguna de la que no sabes salir.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Está siendo una experiencia dura, por encontrarme lejos de mi familia aunque muy positiva laboralmente. Siento que he tenido muchísima suerte con mi estudio, donde me siento muy valorada y donde aparte de encontrar buenos compañeros y un ambiente de trabajo envidiable, he encontrado unos buenos amigos.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Sí, por supuesto. Mis condiciones laborales y la remuneración de un puesto como el mío, salvando los distintos niveles de vida del país, es superior al que podría tener en España. Pienso que aquí se cuida más al trabajador, se respetan mucho más las condiciones sociales y los derechos.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Cada día, pero en realidad no echo de menos a España en sí, echo de menos a mi familia, a mi novio y a mis amigos. Si pudiera optar a un puesto parecido en España aunque la remuneración fuera menor me volvería, pero eso es prácticamente imposible.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Toda la culpa. De hecho,  toda esta situación económica, política y social también me empujó a intentar salir y desintoxicarme de tanta negatividad, donde no solo la clase política e instituciones han hecho las cosas mal desde hace muchos años sino que nuestra mentalidad es la culpable de que todo haya funcionado así. En España reina la ley del mínimo esfuerzo, y castigamos a aquel que tiene éxito gracias a su trabajo duro y sacrificio. Lo que importa es poder obtener todo lo que se pueda y pedir, pedir, pedir y criticar…pero que las cosas me caigan del cielo. España necesita a gente que trabaje muy duro para poder salir de esta situación.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Sí, profesionalmente y a nivel personal.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, me considero emigrante y más que emigrante en ocasiones me he sentido inmigrante.  El trato hacia las personas extranjeras en este país, en esta zona es algo diferente al resto. Ciertas actitudes de ciertas personas y ciertos idealismos a veces te hacen sentir que estás de más en este lugar, aparte de la dificultad de la lengua, donde se abren brechas aún más grandes.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Frustración ante la situación actual de España, ante el comportamiento y la mentalidad de los españoles y frustración por no poder sentirme realizada y ganarme la vida con un puesto de trabajo acorde a mis aptitudes y a mi profesión en mi país.
¿Es usted una indignada?
Si, me siento muy indignada, creo que cualquier español debería estarlo, vivimos una situación insostenible donde hace falta que alguien con una visión objetiva tome las riendas del país.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
No, para nada, o quizás sólo por el placer de conocer otro país, nuevas culturas, nueva arquitectura, viajar y aprender idiomas y no por la necesidad de encontrar un trabajo.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Me gustaría volver a España a poder formar una familia con mi pareja dentro de algunos años, con toda la experiencia, bagaje y aprendizaje de todo este tiempo, con una mentalidad abierta, sana y expectante, con ganas de luchar por que las cosas cambien y con una oportunidad laboral que tanto nos merecemos las personas que hemos trabajado duro y sacrificado muchos años de nuestras vidas para tener un trabajo digno.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Que tomaran ejemplo de muchos países europeos. No todo lo bueno es lo mejor ni lo malo lo peor, pero si pueden adaptarse medidas y estudiar las diferentes situaciones de los países que funcionan bien y el porqué, para poder  aplicar a España estas condiciones sociales, económicas y de gestión. La clase política debe pensar que realizan una función social y prestan un servicio, no es optar a un cargo para poder ROBAR y enriquecerse a costa de la gente que sí que trabaja duro de verdad. Desgraciadamente toda esa gente no va a conformarse con lo que recibe de España, que en mi caso es NADA, por ello cada vez más y más personas salen en busca de una oportunidad. España está perdiendo lo mejor que tiene, su gente.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Mª Elena Vázquez: "Creo que la sociedad española es demasiado conformista"

Nombre: Mª Elena Vázquez Hernández
Edad: 29
Profesión: Traductora y profesora de español para extranjeros
Nivel de estudios: Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Murcia.
Lugar de nacimiento: Sevilla
País de residencia: Nueva Zelanda

¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?
Siempre me ha gustado moverme mucho. Cuando empecé a estudiar mi segunda carrera, la de Traducción, tenía claro que debía aprovechar todas las oportunidades que la universidad me diera para salir fuera de España dentro de los programas de intercambio. Marcharse en el marco de uno de estos programas facilita mucho las cosas porque dan más protección y seguridad. Afortunadamente las dos universidades donde he estudiado cuentan con una amplia variedad de intercambios académicos y de prácticas en el extranjero que he exprimido al máximo. Pero no todo ha sido gracias a las circunstancias; yo me pasé los tres años de Traducción (incluido el que estuve de Erasmus) trabajando y esforzándome al máximo, gracias a eso obtuve una nota que me permitió conseguir plaza en las convocatorias que solicité. De ese modo, salí por última vez de España en agosto de 2011 para hacer un curso en Alemania, y de ahí he encadenado Lima, Hamburgo y, ahora, Auckland. Esa última etapa en la universidad es clave, es cuando más ofertas de programas hay y cuando puedes encontrar una oportunidad que defina tu futuro profesional. En mi caso las prácticas que encontré en una agencia de traducción en Hamburgo con la Erasmus Prácticas han resultado en un contrato de trabajo para los próximos dos años.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
Cuando tomé la decisión estaba acabando la carrera. Mi idea era marcharme varios meses para adquirir experiencia tanto profesional como personal en distintos campos y en distintas culturas. El problema (y lo que da pena) viene cuando quedarte fuera de España, y más aún de Andalucía, no es una decisión que has tomado sino más bien una obligación profesional.
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas?
De traducción hay algo de trabajo y siempre puedes intentar buscarte cosillas por tu cuenta. Internet ha facilitado mucho el mercado de trabajo para los traductores. El quid son las condiciones laborales y económicas. Los contratos son en prácticas, la estabilidad nula y el sueldo ridículo y humillante. Lo mismo que en todos los demás campos profesionales. Sin embargo, en España la traducción choca con la convicción tan extendida (entre el pueblo llano y las autoridades) de que cualquiera puede traducir y de que una traducción de Google Translator es válida porque "se entiende". La calidad no se valora e incluso hay quien se vanagloria de prescindir de ella por el ahorro económico, con las consiguientes consecuencias en nuestro prestigio de cara al exterior. Yo considero que mi trabajo vale más que lo que están dispuestos a pagar muchas empresas en España, así que me voy a donde me valoren, donde las condiciones de trabajo no sean una burla y donde no te amenacen con echarte a la calle porque siempre habrá otro esperando.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Vivir fuera te enseña a valorar más las cosas de casa a la vez que descubres otras maneras de vivir, otros puntos de vista. Yo creo que es una experiencia casi indispensable, tanto si sale bien como si sale mal. Cuando estás fuera casi todo lo que oyes de tus conocidos en España es "¡Qué suerte!". Tampoco hay que engañarse, trabajar en el extranjero conlleva ciertos retos. Para mí ha sido muy duro estar a la altura de mis compañeros al trabajar "en alemán". Hay que esforzarse y afrontar muchas inseguridades. Ahora me considero afortunada de poder desenvolverme con seguridad en inglés.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales,  son mejores en su actual lugar de residencia?
Las condiciones laborales de los profesores en Nueva Zelanda son mejores que en España, empezando por el sueldo. También los chicos son un poco más tranquilos, pero eso es parte de la manera de ser de los neozelandeses. En lo que respecta al sistema social me parece equivalente al español, al menos al que yo dejé hace un año, con cosas mejores y cosas peores. No me gusta que haya que pagar cada vez que necesitas ir al médico de familia, pero a cambio el trato es mucho más atento y la espera menos. En general el personal que trabaja en los servicios (médicos, bancos, bibliotecas) es mucho más cercano. Sin embargo todo esto empieza a cambiar por la gran inmigración de países asiáticos con trabajadores dispuestos a pasar muchas más horas en el trabajo por menos dinero que los neozelandeses de origen europeo.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Sí que la echo de menos. Echo de menos Sevilla, su luz, sus olores, la vida en la calle, las tiendas abiertas hasta tarde, la comida, las fiestas. Echo de menos a la familia y a los amigos, aunque a medida que van pasando los meses cada vez me quedan menos en España, estamos todos repartidos por los cinco continentes. Y temo que eso pase de ser una circunstancia pasajera a una permanente. Yo no pierdo la esperanza de que la situación mejore y pueda trabajar como autónoma desde Sevilla. En cierto modo me siento un poco culpable de no estar allí arrimando el hombro y ayudando a levantar el país, pero tengo la impresión de que a día de hoy sería un esfuerzo en vano.
Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha
Los políticos son sólo un reflejo de nuestra sociedad. Nuestros dirigentes son los que salen de las urnas y los que hemos elegido nosotros mediante una ley que, a mí, me parece injusta. Que mientan y roben compulsivamente me parece que es porque los toleramos, como en Valencia o en Andalucía. En otros países no pasaría. Obviamente los gobiernos de los últimos años no están siendo muy profesionales y esta crisis les queda grande. ¿Culpa? Mucha. ¿Le exigimos nosotros seriamente que cambien de rumbo?...
¿Considera positiva su experiencia actual?
Yo creo que casi todas experiencias son positivas y me considero muy afortunada de que me hayan dado la oportunidad de participar en este programa. Espero que, aparte de las cosas que he aprendido a hacer, el apartado en mi curriculum que certifica mi experiencia aquí como profesora de español me ayude algún día a lograr un trabajo en ese campo. Seguramente no es este país pero sí en otros más cercanos al mío.
¿Se considera emigrante? ¿Cómo lo valora?
Ahora que tengo el contrato de Alemania en mis manos ya sí. Antes lo sospechaba pero no lo consideraba como un hecho todavía. Al fin y al cabo yo me he movido principalmente gracias a prácticas y a programas de intercambio, pero ahora que me han ofrecido un contrato laboral en otro país con mejores condiciones que en el mío sí que me considero emigrante. En cualquier caso, como han dicho anteriormente por aquí, el término siempre me trae una sonrisa melancólica y de ternura al evocar a Antonio Molina. Yo creo que la clave está en querer volver y que las circunstancias no te dejen.
¿Vive con cierta frustración la actual situación? ¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
Depende del día. Procuro estar informada de lo que pasa en mi país, de las decisiones que toman los políticos y de las que toman los ciudadanos. Cuando hablo con mis amigos, muchos de ellos fuera de Sevilla (o de España) o en paro siento una inmensa pena y frustración. Hemos trabajado muy duro y no nos merecemos esto, o eso es lo que nuestros padres siempre nos han dicho. "Estudia duro y tendrás un buen trabajo". Y no ha resultado así. Pienso que nuestra generación tiene poca resistencia a la frustración y también que nos cuesta desprendernos de muchas comodidades que situamos como prioritarias. Creo, y espero, que la crisis sirva de algo y nos abra los ojos a este respecto. En mi opinión antes de culpar a otros, a la sociedad, a la clase política, a Angela Merkel, al BCE... , la sociedad española tiene que hacer examen de conciencia y darse cuenta de una vez de que no podemos permitir que tantos de nuestros ciudadanos chupen del bote y piensen que son los más listos por aprovecharse del sistema, vivir de subvenciones, de becas indiscriminadas, de enchufes, no pagar impuestos, tolerar la corrupción, etc. Temo que nuestra sociedad de Lazarillos de Tormes y devoción por la picaresca vaya a cambiar mucho en cuanto pasen las vacas flacas. Se seguirá invirtiendo en ladrillo, en turismo no sostenible y en venderle el aceite a los italianos en vez de comercializarlo como nuestro que es. Para mí, los gigantes inalcanzables son la carencia de valores y de ética anclados en nuestra sociedad. Y a veces siento que intentar hacer algo es como echar margaritas a los cerdos. Otros días me levanto más optimista.
¿Es usted una indignada?
Totalmente, desde el primer día. Mi padre dice que las cosas se cambian desde las urnas, a través del voto una vez cada cuatro años. Yo me resisto a conformarme con eso, creo que hay que ir mucho más allá y luchar por lo que se quiere. Creo que la sociedad española es demasiado conformista, nos gusta quejarnos pero no hacemos nada para cambiar las cosas. "Ya lo hará otro" o "no va a servir de nada", es lo que siempre se oye y lo que me indigna. Yo no creo que vaya a cambiar el mundo, pero creo que eso no es motivo para quedarse sentado mirando y, sobre todo, lamentándose. La manifestación del 15 de mayo y las concentraciones a las que asistí aquella semana me emocionaron profundamente. Por fin la gente había despertado y, consiguiéramos algo o no, lo importante es que mucha gente salió a la calle a decir lo que pensaba, y a hablar no sólo el día de las elecciones.
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
La verdad es que no lo sé. Yo soy de las que piensa que esta crisis sí se veía venir. Recuerdo cuando mi hermano firmó una hipoteca de unos 50 años; recuerdo que me pregunté qué garantías tenía el banco para pensar que mi hermano fuera a vivir todos esos años. No le vi el sentido. Aunque sí supongo que no pensábamos que fuera a durar tanto. No sé. Hace 5 años yo no me preocupaba por que las cosas fueran a plantearse más o menos fáciles. Cada generación ha tenido que afrontar sus propias dificultades. La vida es así. Y si una cosa aprendí de cuando estuve en Perú de voluntaria en un barrio pobre de Lima es que el ser humano encuentra su manera de sentirse miserable, da igual que tengas más o menos dinero y que vivas en un entorno más o menos favorable. Los países escandinavos tienen los niveles más altos de calidad de vida y luego son los que más se suicidan. No me gusta la autocompasión, no es constructiva. Lamentarnos por la situación no nos va a ayudar, hay que ponerse en marcha y actuar.
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Como he comentado antes, me gustaría volver a Sevilla y trabajar de traductora como autónoma. Si hablamos de sueños, pues lo ideal sería trabajar media jornada como profesora de español para extranjeros y la otra media traduciendo. Y si los sueños no tienen límites pues que mis amigos también hayan vuelto y que pueda irme de tapas con ellos, disfrutar de su compañía y de la de mi familia.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española
Pues yo los mandaría a cada uno a su casa. Creo que lo suyo no tiene remedio, que hay un error de base y de concepto. Creo que ellos hacen su trabajo no como una labor de servicio público sino de forma egoísta e irresponsable. No entiendo la profesión de político; deberíamos elegir y tener a los mejores profesionales de cada ámbito (cultural, económico, administrativo, ...) dirigiendo los distintos ministerios y al país en general. Así que más que un mensaje a ellos le mandaría un mensaje a la sociedad, para que dejemos de dar apoyo con nuestros votos a aquellos que han demostrado con creces que no dan la talla, y permitir el resurgimiento de una nueva clase dirigente
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