miércoles, 18 de enero de 2012

Eduardo: "Ahora soy aún más consciente de la dureza de la emigración"

Nombre: Eduardo Alonso
Edad:
47
Profesión:
Guía turístico y profesor de español como lengua extranjera
Nivel de estudios:
Licenciado
Lugar de nacimiento:
Madrid
País de residencia:
Noruega


¿Cómo surge la idea de marcharse fuera de España?

Me echaron del trabajo por demandar a la empresa para la que llevaba trabajando 12 años por haberme contratado siempre de manera ilegal. Gané el juicio pero incomprensiblemente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en segunda instancia, permitió a la empresa que me despidiera. Esto coincidió con la explosión de la crisis económica y era difícil encontrar otro trabajo, así que recurrí a algún contacto que tenía en Noruega para trabajar allí.
¿Trabajaba en el momento de tomar la decisión de marcharse?
No
¿Le costaba encontrar trabajo “de lo suyo” en España? ¿Eran buenas las condiciones económicas? Encontrar trabajo de guía parecía complicado, y trabajar de profesor de español en España es lamentable. La práctica totalidad de los centros donde se enseña español paga sueldos de miseria y ofrece condiciones laborales absolutamente aberrantes.
¿Cómo está siendo la experiencia de vivir y trabajar fuera?
Aquí en Noruega todavía no he encontrado trabajo de lo mío y he tenido que hacer trabajos de interés prácticamente nulo. Ahora estoy sin trabajo, viviendo de ahorros y de un poquitín que cobro de paro, y estudiando noruego para poder acceder a trabajos mejores.
¿Considera que las condiciones, tanto laborales como sociales, son mejores en su actual lugar de residencia?
Contrariamente a lo que ocurre en España, Noruega es un país donde la mayoría de la gente se comporta con honradez y respeta las leyes. Las leyes laborales y sociales son muy avanzadas y, a diferencia del caso español, aquí los empleadores respetan la ley. Los sueldos son suficientes para vivir hagas el trabajo que hagas, lo cual quiere decir que por muy humilde que sea tu ocupación siempre vas a poder tener una vida digna e independiente.
¿Echa de menos España? Si las cosas estuvieran mejor ¿se plantearía volver?
Echo de menos a mi gente y el hecho de vivir en mi propia cultura. Vivir en una cultura y en un idioma diferentes a los propios es siempre complicado. Lo que no echo de menos es la sinvergonzonería, la incultura, la desconsideración y la incompetencia que, desafortunadamente,
crecen en España a pasos agigantados.
¿Cuánto de culpa cree que tiene España, sus políticos, gobernantes e instituciones de su marcha?
La culpa directa de mi marcha es de un empresario delincuente y de un sistema de justicia absolutamente disfuncional que ha sido capaz de conculcar el artículo 24 de la Constitución, el que se refiere al principio de tutela judicial, que es básico para que los trabajadores puedan exigir que se hagan efectivas las leyes laborales. La culpa indirecta es de los sucesivos gobiernos que desde 1978 han sido incapaces de, o no han tenido mayor interés en, reformar el sistema judicial y crear una administración de justicia eficaz y honrada.
¿Considera positiva su experiencia actual?
Yo preferiría estar en mi casa, en mi ciudad y con mi gente, pero vivir aquí me está aportando bastantes cosas en crecimiento personal, sin duda.
¿Se considera inmigrante? ¿Cómo lo valora?
Sí, soy un inmigrante claramente. En Madrid llevaba muchos años viviendo en Lavapiés, el barrio con más inmigrantes de la ciudad, y aunque ya estaba sensibilizado hacia la dureza de la experiencia de la emigración ahora, viviéndolo en primera persona, soy mucho más consciente de esa dureza y de las muchas dificultades que plantea vivir en un entorno cultural diferente del propio, tanto para la persona que llega de fuera como para la sociedad de acogida.
¿Vive con cierta frustración la actual situación?¿Impotencia de luchar contra gigantes inalcanzables?
A mí lo que me desespera es la impresión de que muy poca gente en España parece ver lo evidente. En España hace falta una reforma de la Ley Electoral para corregir el deterioro del sistema político, hace falta dejar de darle tanta importancia a los nacionalismos, reformar las administraciones locales, dotar al país de un sistema judicial fiable, poner fin al absurdo sistema de oposiciones que tiene metidos debajo de un flexo durante años a millones de jóvenes que podrían estar haciendo cosas más productivas, dejar de doblar las películas y las series para que las nuevas generaciones aprendieran inglés casi por ósmosis, como ocurre en el norte de Europa y acabar con esas escuelas de barbarie que son los festejos con animales y la mayor parte de las cadenas de televisión. “Sólo” con esto, en unos 25 años tendríamos un país de lo más majete, jejejé.
¿Es usted un indignado?
No
¿Hubiese pensado verse en esta situación hace unos años?
No
Cuénteme un sueño recurrente que tenga con la posibilidad de volver a España
Más allá de la típica chorrada de “si me tocara la lotería”, creo que no tengo mucho que responder a esta pregunta. No sé si llamarlo “sueño”, pero mi aspiración, dado que sigo prefiriendo vivir en mi país que fuera de él y a la vez no estoy dispuesto a conformarme con la indignidad del mercado laboral español, es encontrar la manera de vivir a caballo entre Noruega y España, trabajando y cotizando en Noruega para no morirme de asco en la vejez, y pasando temporadas largas en España.
Por último, qué mensaje le gustaría dirigir a la clase
política española.
Al PSOE, que sean un partido de izquierda y si no que se dediquen a otra cosa; al PP que se distancien del modelo del ala extrema del republicanismo de Estados Unidos que importó Aznar y que tengan más visión de estado; a los nacionalistas, que la propia boina no es la cosa más importante del mundo y que lean “El bucle melancólico” de Jon Juaristi, a la izquierda que está a la izquierda del PSOE, que se planteen si de verdad la izquierda española necesita una docena de partidos, y a la sociedad en general, que piensen que los políticos españoles no vienen del planeta Marte, sino que emanan, por así decirlo, de la sociedad española. Entre el presidente de comunidad de vecinos que hace y deshace a su antojo, el oficinista que se lleva los bolis a casa para que los usen los niños, el conductor que aparca en un paso de cebra, la persona que paga en negro al fontanero para ahorrarse el IVA y los políticos corruptos hay una evidente relación de continuidad. En Noruega, esa abultada parte de la clase política española que son unos impresentables sería inviable.

1 comentario: